La vocación al matrimonio es esencial para el mundo

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UN ENTREVISTA CON SENOR RICARDO LARA COLON: Nos comprometimos en abril de 2013. Vivimos en Aguascalientes, México. Yo tengo 38 años y ella 23. Asistí a mi primer Misa Tradicional en Latín en marzo de 2011 (¿quién pensaría que Dios me llamó para prepararme para un matrimonio tradicional?) en una capilla privada. La primer misa en latín en la ciudad desde el Concilio Vaticano II.

 

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Un mes más tarde organizamos una misa pública en el mismo templo en el cual me casé. En 2012 invité a mi novia a la misa, ella se impresionó. Cuando fui invitado a mi primer misa me enamoré de la liturgia, la solemnidad y la devoción.

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Habíamos participado cerca de un año en un grupo tradicionalista cuando le comentamos al Padre que queríamos casarnos en una misa tradicional. Todos en el grupo se emocionaron y ayudaron mucho en la organización de la boda.

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Algunos de ellos son parte del coro, uno de ellos es tenor, así que prepararon la música para la misa (música del siglo XVIII, de Manuel de Sumaya). Algunos otros ayudaron con el misal y otros fueron acólitos.

 

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Cuando le comentamos a nuestras familias que la boda sería en una misa en latín, se mostraron confundidos. Nadie había asistido a una misa tradicional en latín, excepto mi padre, quien lo hizo de niño. También nuestros amigos se sorprendieron y nos preguntaron por las diferencias entre la misa tradicional y el novus ordo. Al final de la misa, todos estaban muy impresionados. Esperamos que nuestra boda sirva para atraer más gente a la Misa Tradicional.

 

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La vocación al matrimonio es esencial para el mundo. Este sacramento nos permite instruir a nuestros niños para alcanzar la santidad. Casarse no es algo trivial, nos impone obligaciones y nos permite participar en el plan de Dios para la humanidad.

Demonios Americanos

¿Alguna vez te has preguntado qué le pasa a un niño sin cuidados en una cultura secular impulsada por el materialismo y vacía de integridad? David tiene ahora 22 años, nació y creció como cristiano nominal en la parte sur de los Estados Unidos.

Cuando era adolescente, entró en el sombrío mundo de lo oculto, a través de un portal en su computadora. Lo que ahí vio David eventualmente lo regresó a los brazos de la Iglesia, a través de un buen sacerdote y una asombrosa parroquia, cuyos nombres no podemos decir para proteger la identidad real de David.

¿Qué puede hacer un sacerdote fiel y el apoyo de una parroquia contra una subcultura juvenile viciosa? Lee la historia.

REGINA: ¿Cómo describirías el hogar en que creciste?

Lo último que supe de mi padre es que aun trabajaba en la construcción. Mi madre trabaja en una fábrica. Se divorciaron cuando yo tenía 15 años. Mi padre era un tirano. Yo vivía constantemente con miedo de él y había peleas constantes entre mis padres. Fue horrible. Tuve muy poca enseñanza religiosa en mi vida. Mis padres no sentían el compromise de ir a la Iglesia. Hice la escuela de Biblia tal vez un verano, pero eso fue todo.

 

 

REGINA: ¿Y la escuela?

Todos los días abusaban de mí. Intenté todo para gustarle a la gente, pero luego de un tiempo me di por vencido. Era pobre y no tenía la mejor higiene. Vestía ropas baratas y era socialmente extraño.

 

REGINA: ¿Qué hacías para divertirte?

Los videojuegos no eran muy atractivos para mí, no podía pagarlos. Otros chicos hablaban de eso siempre. Mi adicción era el internet. En ocasione iba a la escuela habiendo dormido solamente media hora.

REGINA: ¿Tus padres tenían una idea de en qué te estabas metiendo?

No.

REGINA: ¿Crees que se hubieran preocupado si lo hubieran sabido?

Tal vez, pero siempre estaban ocupados en sus cosas. Mi papá estaba viviendo con su novia. Mi mamá estaba tratando de rehacer su vida, viviendo con mi abuela.

REGINA: ¿Cuál fue tu primer contacto con el satanismo? ¿sabías lo que era?

El satanismo es una gran parte de la subcultura Wicca. No sabía realmente que era. Básicamente lo hacíamos porque el Dios cristiano era malo y no se preocupaba por nosotros, eso creíamos.

REGINA: Cuando conociste a las otras personas ¿supiste que habían sido abusados?

Oh sí, todos éramos marginados. Abusados por los compañeros, maestros, padres, etc. Nos sentíamos no queridos, así que estábamos unidos. El acoso era algo frecuente para muchos de nosotros, no para mí, pero era común escuchar sobre él.

REGINA:  ¿Cuánto pasó antes de que conocieras a esa gente en la vida real?

En la escuela nunca fui bueno para hacer amigos.

 

REGINA: ¿Las drogas eran parte de este estilo de vida?

Sí, la gente hablaba sobre fumar marihuana, tomar pastillas, beber. Yo nunca lo hice, pero escuché mucho de eso.

REGINA:  Mencionaste que “estaban expuestos al cybersexo, pornografía, derechos de los homosexuales y luego les decían a todos que los querían” – eso suena a que el sexo es un motivador poderoso para que los adolescentes se involucraran en todo esto.

Sí, ellos son por lo general tímidos o sienten que nadie los quiere en la escuela o la universidad, así que se refugian en salas de chat.

REGINA:  ¿Alguna vez viste evidencia de coerción para tener sexo?

Sí, los chantajes eran comunes. Los chicos trataban a las chicas como si realmente las quisieran, luego guardaban las pantallas con actividad sexual.

REGINA:  ¿Fuiste testigo de que alguno de ellos se involucrara en sexo por dinero? ¿Con adultos?

A veces las chicas se involucraban en eso por tarjetas telefónicas o tarjetas de regalo o en sitios web de sexo. Era común entre chicas de 18 años. A veces las chicas más jóvenes se involucraban románticamente con hombres mayores.

REGINA:  ¿Crees que la prostitución organizada obtiene trabajadoras en estos sitios web?

No me sorprendería.

REGINA:  Mencionaste que hay gente en estos sitios web que convence a las chicas de que “las quieren, que las protegen del cristianismo porque Cristo es el enemigo”. ¿Quiénes son esas personas? ¿Gente mayor?

Sí, el cristianismo es odiado porque se destaca su visión sobre el sexo, la moral y la vida. El cristianismo dice “no, tu no haces las reglas, tienes un Rey celestial que está a cargo”. Todo lo tradicional es visto como basura y de alguna forma malo y que arruinará sus vidas. Muchas veces dicen “Oh no, evita esas cosas de Jesús. Él quiere tenerte controlado y evitar que seas tu mismo”.

 

REGINA:  Pareciera que este estilo de vida de alguna forma hace que la gente se sienta mejor con ellos mismos, y que su forma de vestir y su comportamiento es algún tipo de desafío. ¿Qué rol juega el coraje en todo esto?

Sí, ellos sienten que es su cultura y su hogar. Quieren rebelarse contra sus abusadores. Quieren decir “no nos detendremos por ti, somos mejor que tú”.

REGINA:  Los cultos son típicamente señuelos para que la gente entre y entonces hagan cosas repugnantes para probar su lealtad. ¿Viste algo así?

Sí, la gente joven sacrificaría gustosamente su moral para ser parte del club.

REGINA:  ¿Por qué la cristiandad es el enemigo? ¿Por qué no otras religiones como el Judaísmo, el Islam, etc?

Bueno, para ponerlo tan francamente como pueda, porque el cristianismo -mejor aún, el catolicismo- tiene una postura por la tradición, el honor y la verdad. Estos cultos online tienen una postura hacia la perversión, el egoísmo y las mentiras.

REGINA:  ¿Viste alguna evidencia de organización política, por ejemplo el movimiento LGTB, cuando estuviste involucrado en esta vida?

Sí, matrimonios gay, legalización de las drogas y el aborto. Todo eso era super apoyado.

REGINA: Mencionaste que “hay sitios web llenos de gente de veintitantos años que empezaron a los 13 y tuvieron una educación moderadamente cristiana”. Suena a que estos jóvenes se iniciaron en esto cuando sus padres pagaban por sus computadoras y acceso a internet. ¿Cómo pueden los padres saber si está sucediendo esto?

En la mayoría de los casos es posible verlo. Si sus hijos están vistiendo más oscuro o usando ropa extraña casi toda negra, o hacen cosas sombrías, malvadas que rayan en cosas que dan miedo. Eso es una señal. Su actitud cambia también. Si se vuelvan apáticos a cosas que antes les gustaban, hacia su familia, se vuelven menos sociales, empiezan a perder el interés en la escuela y en el futuro… todo eso son señales de alerta.

REGINA: ¿Cómo deberían reaccionar los padres?

Deber ser amables, amorosos. Hablar con sus hijos, porque si los regañan se van a rebelar.

REGINA: ¿Y qué deben hacer los padres?

Convertir la casa en una especie de monasterio. Quitarles los electrónicos si es necesario, pero no abandonar a sus hijos. Quererlos hasta el cielo.

REGINA:  ¿Qué te hizo dejar esa vida?

La Eucaristía. Por el amor a mi Madre Santísima en mi corazón y el amor a mi Padre en el cielo.

REGINA:  ¿Cómo encontraste a la Iglesia Católica? ¿Qué te llevó a la Fé?

Mi abuelo fue un católico distanciado y yo nunca creí lo que los evangélicos decían, cosas como “sólo di una oración y serás salvo” o “sólo cree”. Eso no era bíblico. Mi Señor dijo “coman mi cuerpo y beban mi sangre” – no coman críticas y chismes. Vi mucho a la Madre Angélica cuando empecé a volverme adolescente, así como “La vida en la roca” (programa de EWTN), así que estaba un poco demasiado mimado para ser evangélico.

REGINA:  ¿Cuál fue la reacción de tus amigos satánicos y de tus padres?

En el punto en que yo regresé a la fe, ya los había perdido a todos. Me volví un poco loco por Cristo y queriendo saber la verdad, así que me dejaron. A mi mamá le pareció bien. Mi papá… ni siquiera sé cómo se siente respecto a esto, ya no hablamos más. Lo amo, pero no puedo forzarlo a que regrese a mi vida. Todo lo que puedo hacer es amarlo.

REGINA:  ¿Cuándo te convertiste? ¿Qué educación religiosa has tenido?

Mentalmente tomé una decisión sobre el asunto medio mes antes de que Benedicto renunciara, pero oficialmente en la Pascua de 2014. Conocía el material del rito de iniciación cristiana para adultos lo suficientemente bien. He estudiado el catecismo, leído buenos libros católicos y visto videos católicos en Youtube. Mi bautizo fue un exorcismo suficiente para mí. Quiero decir, no soy un santo aun, pero estoy en el camino. Espero y rezo.

REGINA: Estás pensando en una vocación religiosa. ¿Qué órdenes has visto?

Me gustan los Jesuitas pero algo me ha preocupado de cómo se dirige la orden. Realmente quisiera ser un simple sacerdote diocesano y propagar la restauración de la fe tradicional y la moral. Pero estoy abierto a cualquier cosa que el Señor quiera que haga, aun si no me gusta, aún si es incómoda. No se puede ir al cielo en cama de plumas.

Ich werde es machen, und sie werden kommen

Der Regisseur Daniel Rabourdin, Absolvent der Sorbonne und ehemaliger Mitarbeiter bei EWTN (Eternal Word Television Network) ist entschlossen, das verheimlichte Schrecknis der 140.000 französischen katholischen Märtyrer offenzulegen, die 1796 ermordet wurden.

Wenn das bedeutet, das eigene Haus zu vermieten, um Geld für den Film zusammenzubekommen, und in einem Zelt zu schlafen – dann macht er das eben. Teresa Limjoco vom Regina Magazine hat Daniel in Amerika getroffen.

Erzählen Sie uns von ihrem früheren Leben in Frankreich.

Als ich in Frankreich ein Teenager war, haben meine Lehrer den Katholizismus ins Lächerliche gezogen, um zu versuchen, Schüler vom Glauben abzubringen. Glücklicherweise hatte ich eine Art Mentor (einen, der zur lateinischen Messe ging), einen geistig wachen Priester, der mich gegen diese Kritiker “geimpft” hatte. Ich sollte aufstehen und wagen, mich einzusetzen.

Einige meiner Gleichaltrigen wollten lieber, daß ich still blieb, weil sie kein “Drama” haben wollten. Trotzdem sprach ich zum Beispiel über das Dogma der Unbefleckten Empfängnis Mariens. Dies Dogma wurde nicht von der späteren Kirche erfunden, sondern die Kirche sprach nur aus, was von Anfang an Glaube der Katholiken war. Schließlich schienen die Lehrer meinen Einsatz zu respektieren.

Jetzt leben Sie in Amerika, stimmt’s?

Ja. Spulen wir 35 Jahre vor, da kam ich nach Amerika und erfuhr dort einen viel größeren Respekt vor der Religion. Hier gibt es so vieles, was ich mag.

Dann, nach einigen Reisen zurück nach Frankreich, wo diese intellektuelle Verfolgung weitergeht, erwachte ich und machte mir klar: es gibt da einen kaum bezeugten Mißbrauch von Kindern an öffentlichen Schulen. Ich nenne das, um genau zu sein, “Seelenmißbrauch”. Andernorts wird das Gehirnwäsche genannt. Dieser Mißbrauch durch Erwachsene in Schulen, die etwas tun, worum sie von niemandem gebeten wurden, ist meiner Ansicht nach ein Verbrechen und sollte Teil des Strafrechts werden.

Was hat Sie dazu gebracht, sich für den Krieg der Vendée zu interessieren?

Ich suchte nach einem Thema für einen dramatisierten Dokumentarfilm mit Action und Glauben. Ich fand einen altes Comicbuch über Geschichte in meiner Kellerwohnung in Frankreich, das vom Krieg der Vendée handelte.

Der Krieg der Vendée war eine frühe, aber starke Verfolgung Gläubiger durch atheistische Kräfte. Am Höhepunkt ihres Kampfes hatten die Vendéer 70.000 Bewaffnete versammelt. Diese Bauern ohne militärische Erfahrung erhoben sich. Sie errangen viele Siege, und dann unterlagen sie dem ungeheuren Zufluß an Soldaten der Revolution, die von der östlichen Front zurückkamen. In meinen Augen sind sie die Protomärtyrer der Christen, die durch eine atheistische Macht starben.

Daniel leitet eine kritische Szene: “Als die Kämpfe im Wesentlichen vorbei waren und die Vendéer verloren hatten, bestanden die französischen Revolutionäre darauf, die Zivilbevölkerung auszulöschen. Ungefähr 140.000 Menschen verschwanden – 80% davon Frauen, Kinder und Alte.”

Da Frankreichs Geschichte immer noch vom öffentlichen Schulsystem “unter den Teppich gekehrt” wird, dachte ich, das wäre ein guter Film, um das der ganzen Welt zu sagen. Wenn die Welt besser Bescheid weiß, könnte sich in Frankreich später vielleicht etwas ändern.

Gibt es in Frankreich viele Leute, die von diesem Genozid in der französischen Geschichte nichts wissen?

Die meisten, die davon noch etwas wissen, sind Christen (und wenn man in Frankreich Christ sagt, meint man meistens Katholik) – weil es um ihre Vorfahren im Glauben ging. Am genauesten wissen es die Leute in Frankreich, die die lateinische Messe lieben. Sie haben alle zu Hause irgendein Buch darüber. Sie bleiben sich klar darüber, wohin sich unsere Zivilisation bewegt. Sie haben eine gute geschichtliche Bildung.

Die meisten anderen Kräfte in Frankreich bringen jegliche Auskunft darüber lieber zum Schweigen.

Aber es gibt Bücher – Geschichtsbücher, Experten, Historiker. Und die modernen politischen Führer der Region Vendée kämpfen immer noch dafür. Sie drängen auf offizielles Anerkennen des Völkermordes, der in der Vendée stattfand, durch die Französische Republik.

Wie haben sich die Mitarbeiter der Produktion zusammengefunden – die Drehbuchautoren, der Regisseur, die Schauspieler, der Komponist, der Kameramann und so weiter?

Ich habe praktisch mit gar nichts angefangen. Jetzt sind die Dreharbeiten abgeschlossen, und der Film ist zu 70% editiert, ich staune immer noch, daß wir nicht versagt haben.

Jim Morlino (L) und Daniel Rabourdin am Dreh: “Ein Dutzend Freiwillige in Amerika und Frankreich helfen mir. Mein Kameramann Jim Morlino hat auf einer sehr großzügen Basis gearbeitet, weil er die Sache gern mochte und begriff, daß ich das nicht allein machen konnte.”

Die drei professionellen Schauspieler, die ich überzeugt habe, haben für die Hälfte ihrer gewöhnlichen Gagen gearbeitet. Sie haben für die Dreharbeiten tagelang Überstunden auf freiem Feld gemacht. Bauern liehen uns ihre Höfe und Felder. Die Rollenspielertruppe Le Brigand du Bocage in der Vendée (Homepage: http://brigandsdubocage.blogspot.fr), und ihr Gründer Ghislaine waren großartig. Sie haben umsonst gearbeitet, die Drehorte gefunden, mir gesagt, wo ich Kostüme leihen konnte. Ghislaine hat eine schlaflose Nacht damit verbracht, Kostüme zu bügeln. Der Historiker Reynald Secher hat seine Guillotine aus seinem Museum gebracht, und er ließ für eine Szene ein Massengrab auf seinem eigenen Grundstück ausheben.

Das ist erstaunlich.

Ja, ich glaube, ich war einfach dreist und naiv genug. Ich habe meine Arbeit bei EWTN gekündigt, meine Rentenkasse geplündert, meine Wohnung vermietet und in einem Zelt geschlafen. Ich habe immer noch kein Einkommen, und ich verlasse mich auf meine gute Gesundheit, um die Krankenversicherung zu sparen. Ich weiß selbst nicht, was unter dem Strich herauskommen wird, aber ich weiß, daß wir die Produktion nicht stoppen werden. Ich brauche noch 40.000 Dollar für das Editieren des Films.

Ich habe auch versucht – und versuche immer noch – im Internet einen Crowd Fund zu unterhalten. Tatsächlich verbringe ich die Hälfte meiner Zeit damit, zu betteln, um Geld zu bitten… für ein schönes T-Shirt mit dem Heiligen Herzen Jesu, das ich entworfen habe. Für andere Überraschungen. Wir versuchen, uns dankbar zu zeigen…

Wie haben normale Laien in Frankreich auf das Projekt reagiert und geantwortet, und Historiker, und die Kirche?

Wunderbare normale Leute: “Wir hatten da Leute wie einen jungen arbeitslosen Ingenieur in Frankreich, der mich mit 1300 Dollar unterstützt hat. In Amerika gibt es in meiner Nachbarschaft eine arme alte Witwe, die 15 Dollar spendete. Es bedeutet ihnen sehr viel, dabei zu sein. In Paris hat mich eine Familie zwei Wochen lang in ihrem Wohnzimmer untergebracht.”

Ein französischer Bischof hat mir einen alten Lieferwagen geliehen und einen Segensgruß für die Filmarbeit geschrieben. Ich habe mehrmals in dem Lieferwagen geschlafen. In Amerika geben mir ein Bauer und sein Bruder Geld und auch moralische Unterstützung. Diese Freundschaften sind sehr wichtig, und dazu kommt viel Gebet.

Wenn Menschen die Wahrheit kennen und auf ähnliche Weise wie die Vendéer leiden, dann beginnen sie zu handeln. In gewisser Weise sind das Helden. Die Nachkommen der Armenier (die einen Genozid durch die muslimischen Türken erlitten), der Ukrainer (Genozid durch die kommunistischen Russen), Kubaner, Vietnamesen und Polen sind sich sehr klar über die Gefahren mächtiger atheistischer Regierungen. Ich sage ihnen, wie sehr ich mich für diesen Kampf um Religionsfreiheit engagiere. Sie ihrerseits verzichten auf eine Flugreise oder ein Essen im Restaurant, damit dieser dramatisierte Dokumentarfilm fertig wird.

Sie sind also ein Künstler, der von normalen Menschen unterstützt wird.

Wissen Sie, schöpferische Menschen und Künstler sind meistens arm. Und wenn früher ihre Bilder oder heute ihre Filme gesehen werden, dann deshalb, weil es Kunstförderer gibt. Die Menschen sind begeistert, wenn sie sehen, daß die erzieherische Wirkung einer künstlerische Arbeit lange anhält.

Daniel (L) am Dreh mit “Revolutionären Truppen”: “Früher mußte man Könige oder Päpste überzeugen, etwas in der Welt zu ändern. Heute muß man die breiten Massen überzeugen, und das wird am erfolgreichsten durch das Internet getan, etwa durch Regina Magazine.

Nun, ich versuche, all diese guten Leute regelmäßig anzurufen. Ich liebe ihre so rührende Besorgnis. Sie müssen wissen, dass sie ein Werk der Barmherzigkeit tun, um die Wahrheit bekannt zu machen. Ich glaube, dass die Märtyrer der Vendée sie vom Himmel her anlächeln. Die kleinen Kinder, die mit ihren Rosenkränzen in der Hand starben, die Karmelitinnen von Compiègne… diese Jugendliche, die ihre kleine Schwester ermutigte, als sie zur Guillotine hinaufstiegen: “Wein nicht, Schwesterchen, heute essen wir zu Abend mit unserem süßen Herrn Jesus.”

Ich habe noch nicht versucht, irgendeine Stiftung um Hilfe zu bitten, oder Behörden, oder Politiker. Aber ich höre, dass es klappen könnte. Das wäre schön. Noch schöner wäre es, wenn Menschen guten Willens irgendeine Stiftung um einen Zuschuß angehen könnten. Ich habe selbst einfach keine Zeit, das zu tun. Ich möchte lieber die Produktion jetzt so weit voranbringen wie ich kann. Ich möchte “es machen, und sie werden kommen”. In einem Monat werde ich aufhören, wenn ich bis dahin nicht mehr Hilfe bekomme. Aber ich habe jeden Schritt dieser Produktion auf Video aufgezeichnet, um Menschen zur Unterstützung zu animieren. Ich habe Menschen in Frankreich und Amerika aufgenommen, auf dem Bauernhof, in Paris, in der Vendée… Die Spenden von guten Menschen auf dem Weg helfen uns “gerade eben” weiter. Wie Mutter Angelica es erfahren hat, als sie Spenden für ihr Fernsehprogramm sammelte – der Herr schickt immer genau, was zu unserem täglichen Brot nötig ist.

Wie weit sind Sie nun mit der Produktion?

Die Dreharbeit in Frankreich und Amerika ist ganz fertig. Die Filmsequenzen mit Handlung (also der Spielfilmteil) und die Interviewsequenzen (der dokumentarische Teil).

Update des Projekts: “Jetzt zum Beispiel füge ich Bites von einer ukrainischen Historikerin ein. Noch gerade rechtzeitig! Sie spricht darüber, wie die Sowjetrussen den Genozid der Französischen Revolution kopierten und gegen die Ukrainischen Bauern anwandten. Sie haben sie verhungern lassen. Zwei Millionen Tote. Lenin nannte die Wolga, wo er seine Feinde ertränkte, seine “kleine Loire”. Die Loire ist der Fluss in der Vendée, in dem die französischen Revolutionäre nicht weniger als 4000 Vendéer auf einmal ertränkten. Wir haben eine Szene daraus in einem Fluss in Frankreich nachgespielt. Es war sehr anrührend.”

Für wann haben Sie die Premiere vorgesehen?

In der englischen Version wird es im Frühjahr 2015 sein. Warum nicht eine in Paris und eine in Los Angeles? Wir werden versuchen, sie in “ausgewählten Kinos” zu verteilen. Jeder, der will, kann in der Sache helfen. Mit aktiven Leuten, aktiven Katholiken, aktiven Bürgern werden wir unseren Film zu ihrem Kino bringen, und sie können ihren Verein, ihre Schule oder ihre Gemeinde dazu bringen, das Kino zu füllen. Und zugleich werden die durchschnittlichen Kinogänger das Dokudrama sehen können. Danach werden wir es auf History Channels versuchen. Dann im Ausland (bisher ist Polen interessiert, ebenso wie Kanada).

Warum glauben Sie, daß die Geschichte der Vendée so wichtig ist?

Die Leute müssen das bekannt machen und in Amerika ein Bewußtsein schaffen, dass Greuel von überall her kommen können – und im 20. Jahrhundert kamen sie meistens von atheistischen Staaten, überaus zentralisierte, überaus liberale Mächte wie die Sowjetunion, China, Nordkorea oder Kuba. Im 20. Jahrhundert kamen Greuel nicht von Ethnien oder Religionen. Sie kamen vom Atheismus. Der Nationalsozialismus war ebenfalls militant atheistisch. Historiker schätzen den gesamten Blutzoll des Nationalsozialismus auf 40 Millionen. Sie schätzen den Blutzoll der radikalen linken Mächte auf 140 Millionen. Ich glaube, das übertrifft die Todesfälle aufgrund des “Schwarzen Todes” und früherer Invasionen. Die Zahl beinhaltet die begonnenen Kriege, die Säuberungen, den Gulag, die Umerziehungslager und den Hungertod aufgrund Verlust der Ertragsfähigkeit, und durch die Bestrafung jener, die regelmäßig produktiv waren (Unternehmer, Bauern usw.).

Ein faszinierendes Interview mit Stéphane Courtois, dem Autor des Schwarzbuchs des Kommunismus. Er war Teil eines bewaffneten kommunistischen Anschlags in Paris in den 70er Jahren des 20. Jhs. Sie brachen alles in letzter Minute ab, als ihnen ihr Irrsinn klar wurde. Heute ist Stéphane ein politischer Konvertit. Frankreichs linke Intelligenzia, die alle “kulturellen Schlüsselpositionen” der Gesellschaft innehat, läuft Sturm, aber er ist glücklich frei. Er sagt in unserem Film: “Ich glaube nicht an Gott, aber wenn man den christlichen Gott aus der Gesellschaft entfernt, muss man sich nicht wundern, wenn man am Ende eine Katastrophe erlebt.”

Wo kann man weitere Informationen über den Film finden?

Man kann auf unsere Website gehen: hiddenrebellion.com (auf Englisch), und larebellioncachee.com (auf Französisch).

Wo außer in Ihren Film (der wirklich sehr spannend aussieht!) kann man mehr über diese historische Episode lesen oder sehen?

Ich bin wirklich froh, dass Sie das fragen. Zunächst empfehle ich das Büchlein For Altar and Throne (Für Thron und Altar) von Michael Davies, einem englischen Autor, das sich gut liest. Um den jahrhundertealten Prozess zu verstehen, den wir durchmachen, empfehle ich auch das kluge, aber leicht lesbare Buch von Dr. Benjamin Wiker of Steubenville, “Worshiping the State” (Anbetung des Staates). Es zeigt das Vorgehen französischer und englischer Philosophen, die an einen mit Machtmitteln zu errichtenden Himmel auf Erden glaubten. Es zeigt, wie dies während der Französischen Revolution angewandt wurde, und dass es immer noch der gefährliche Traum heutiger radikaler Liberaler ist. Die Hippies glaubten auch an diesen Himmel. Ihre Nachkommen arbeiten nun hart daran, uns diesen “Himmel” aufzuzwingen.

Und dann ist da natürlich das mutige Buch Le Génocide Franco-Français: La Vendée-Vengé (Englisch: A French Genocide) des französischen Historikers Reynald Secher, der die Notwendigkeit bekannt macht, einen Genozid in der Vendée anzuerkennen. Herr Secher hat in den Archiven der französischen Armee alle Befehle an französische Generäle gefunden, die Bevölkerung der Vendée auszulöschen.

Wie kann man bei diesem Projekt helfen? Kann man immer noch helfen, die Produktion zu finanzieren?

Oh ja, das kann man, und wir können ohne Hilfe gar nicht weitermachen! Wir haben die Seite hiddenrebellion.com/support auf unserer Website, und die Leute, die uns helfen, bekommen auch Geschenke von uns. So bekommen die Spender kleinerer Summen unsere Mütze und ein T-Shirt mit den Farben der Produktion.

Die sehr großzügigen Spender bekommen ein fünfgängiges Menü von mir, ihre Namen im Abspann als Aufnahmeleiter, einen Besuch in Los Angeles usw. Viele unserer Unterstützer werden auch in die Produktion eingebunden. Das ist auch sehr interessant für sie.

Ehrlich gesagt brauche ich noch etwa 40.000 Dollar, um noch mehrere Monate lang den Cutter, die Sprecher, die Übersetzer, Special Effects, Erstellung von Grafiken, Landkarten, Musik usw. zu bezahlen. Der Schnitt ist eine sehr lange Phase im Produktionsprozess. Manchmal sitzen wir daran fünf Stunden lang, und das ergibt nur fünfzehn weitere Sekunden im Film. Es ist eine kreative Phase, aber sie dauert ungefähr zehn Monate. Ich glaube, wir haben noch ungefähr vier Monate vor uns, wir sehen also Licht am Ende des Tunnels. Ich möchte die Produktion jetzt wirklich nicht stoppen.

 

Au Secours de St Stanislas

C’est l’histoire de tant d’églises catholiques en Occident. Alors que le nombre de paroisses déclinait dans les années 1970 et 1980, l’avenir de l’édifice qu’est l’église St Stanislas située dans un vieux quartier polonais de Milwaukee, dans le Wisconsin, devint incertain.

Heureusement, les adeptes de la Messe en latin, qui étaient très présents dans cette paroisse, disposaient de plusieurs prêtres plus âgés qui avaient besoin d’aide. En 2007, Timothy Dolan, alors archevêque, confia la paroisse St Stanislas à l’Institut du Christ-Roi, Prêtre Souverain (Institute of Christ the King, Sovereign Priest, ou ICKSP).

Aujourd’hui, la vieille et vénérable église est animée d’un souffle nouveau. St Stanislas propose à la fois la Messe selon le Rite extraordinaire (rite latin de 1962) le dimanche et la Messe selon le Rite ordinaire (en anglais) le samedi soir. Des centaines de familles assistent régulièrement à la Messe selon le rite extraordinaire en ce lieu, le dimanche et les jours de semaines. Le choeur est orné d’un médaillon de St Cécile, sainte patronne des musiciens. Ici, la chorale chante les chants grégoriens et autres magnifiques Messes anciennes.

Le Chanoine Olivier Meney en fut le premier recteur, suivi du Chanoine Benoit Jayr, qui a passé les huit ans de son premier apostolat à Mont Pelletier, dans le sud de la France, puis 10 ans à Port Marly dans le diocèse de Versailles. Regina s’est entretenu avec Chanoine Jayr à propos de St Stanislas, qu’il appelle sa ‘maison loin de chez lui’.

UN SIGNE VISIBLE DE FOI ET DE DEVOTION : Même si, depuis des années, les Polonais s’étaient peu à peu installés dans le sud de Milwaykee, ce n’est qu’à partir de 1866 qu’ils furent assez nombreux pour former une paroisse. Trente familles achetèrent une petite église en briques, auparavant la propriété de Luthériens, et la dédièrent à St Stanislas, évêque et martyr (PHOTO : James Berry).

 

Chanoine Benoit Jayr : « Les membres de notre congrégation viennent de partout ! Ils viennent de tout le sud-est du Wisconsin, y compris Sheboygan/Kohler, Kenosha, Hartland, Oconomowoc et toute la région ».

REGINA : Dans quel état était l’église lorsque vous êtes arrivés ?  

L’église St Stanislas avait vraiment besoin d’être rénovée après 50 ans. Les travaux de rénovation devaient réparer plusieurs années de dégâts faits par l’eau, et la rénovation défectueuse des années 1960.

REGINA : Quel était la taille de la paroisse ?

Environ 100 familles.

REGINA : Quelle en est la taille maintenant ? Pouvez-vous nous en dire un peu plus sur l’activité à St Stanislas ?

Actuellement, St Stanislas compte environ 150 familles. Nous avons entre 550-600 personnes qui assistent à la Messe du dimanche. Il y a environ deux à quatre mariages de paroissiens par an, et nous avons plus de 50 baptêmes chaque année.

Il y a deux Messes en latin chaque dimanche. Une Messe basse à 8 heures et une Grand-Messe à 10 heures. La possibilité de se confesser est offerte avant la Messe du dimanche, avant la Messe des jours de semaine et sur rendez-vous.

REGINA : Des vocations dans votre paroisse ?

Il y a une vocation à la prêtrise : un participant de la Messe en latin (l’Abbé Luke Zignego) et une vocation religieuse chez les Soeurs Adoratrices de Coeur Royal de Jésus (Sister Adorers of the Royal Heart of Jesus ou ICK) (Marie Zignego), et la vocation d’un participant à la Messe en anglais (Frère Brad Krawczyk).

REGINA : En regardant la (magnifique) vidéo, nous avons remarqué que dans cette paroisse, il y a beaucoup de jeunes à la Messe.

Oui, il est sûr que nous constatons que les jeunes sont spécialement attirés par la Messe traditionnelle en latin. Ils sont à la recherche d’une compréhension profonde de la spiritualité et sont sensibles à la révérence qui est exprimée dans la Messe traditionnelle en Latin. Ils sont touchés par l’atmosphère d’adoration, le silence et aussi le chant grégorien, le caractère constant et immuable de la tradition. Pour eux, la Messe en latin n’est pas un « spectacle théâtral» joué par un acteur tout sourire. La Messe traditionnelle en latin est un sacrifice rempli de révérence à notre Dieu Tout-Puissant.

REGINA : Alors, quelles sont les prochaines étapes pour St Stanislas ?

Grâce à une levée de fonds intensive et à la foi que nous avons en la générosité des gens qui assistent à la messe à St Stanislas et ceux qui sont sensibles au monument historique le plus connu de Milwaukee, nous travaillons à lever le reste des fonds nécessaires aux travaux de renovation.

EN 2016, LA PAROISSE DE ST STANISLAS AURA 150 ANS. Seront poursuivis les travaux d’entretien et de préservation de ce vénérable édifice pour que les nouvelles générations de catholiques puissent rendre gloire à Dieu à l’intérieur de ses murs sacrés (PHOTO : James Berry).

ST STANISLAS A QUELQUE CHOSE A OFFRIR A CHACUN, y compris la Confraternité des Mères Chrétiennes, Autel et Rosaire (Altar & Rosary), Sursum Corda pour les jeunes adultes, la Société du Nom Saint (Holy Name Society), une chorale, un groupe d’adolescents, les Chevaliers Bleus (Blue Knights) pour les jeunes garçons, la Compagnie de l’Immaculée (Company of the Immaculate).

Chanoine Benoit Jayr et Abbé George Baird : « Ensuite, nous avons comme projet le sanctuaire, l’autel principal et la sainte table. Ce sera une reconstruction selon le modèle de l’église créé par les catholiques polonais pour la construction d’origine avant les rénovation des années soixante. Nous devons aussi procéder à des réparations importantes du corps de l’église après des années sans maintenance.

LES ACTIVITES DE LA PAROISSE PENDANT L’ANNEE : Le Gala de bienfaisance avec vente aux enchères, le Pique-nique paroissial, la Séance de cinéma nocturne, la Procession de la Toussaint, la visite de St Nicolas, une Rencontre Mensuelle autour de doughnuts, et une grande célébration pour la fête de St Joseph.

A ST STANISLAS, IL Y A UN GRAND SENS DE LA COMMUNAUTE AVEC DE LA VIE APRES LA MESSE DU DIMANCHE. Il y a de nombreux groupes et de nombreuses activités, le catéchisme pour les jeunes et moins jeunes, qui procurent aux gens la nourriture spirituelle nécessaire à l’acroissement et l’amour de la foi catholique.

IL EST SUR QUE NOUS CONSTATONS QUE LES JEUNES SONT SPECIALEMENT ATTIRES par la Messe traditionnelle en latin. Ils sont à la recherche de cette compréhension de la spiritualité et sont sensibles à la révérence qui est exprimée dans la Messe traditionnelle en latin.

POUR LES JEUNES, LA MESSE N’EST PAS UN « SPECTACLE DE THEATRE » DONNE PAR UN ACTEUR TOUT SOURIRE. La messe traditionnelle en latin est un sacrifice rempli de révérence à notre Dieu Tout-Puissant.

LES JEUNES SONT TOUCHES PAR L’ATMOSPHERE D’ADORATION, le silence et aussi le chant grégorien, le caractère constant et immuable de la traditionnelle.

DATES IMPORTANTES DE ST STANISLAS

1872 : Pose de la première pierre.

1873 : Fondation de la première école paroissiale polonaise en Amérique.

1882 : Célébration de 96 mariages, 589 baptêmes, et 520 confirmations.

1894 : Quatre immenses cloches de 10 tonnes gravées du nom des donateurs sonnent pour la première fois.

Début des années 1930, sous la direction de Frère Jurasinski, l’église et plusieurs autres bâtiments de la paroisse sont rénovés. Construction de l’actuelle école de 4 étages.

1960 : Rénovation complète du dôme et des tours.

1962 : Importants dégâts causés par un incendie.

1963 : Rénovation du presbytère.

1964 : Rénovation de tous les vitraux qui racontaient la vie de St Stanislas.

1965 : Rénovation de l’intérieur – destruction de l’autel, déplacement de la chaire, enlèvement de la sainte table excepté deux petites parties, et agrandissement du sanctuaire. Déplacement des fonds baptismaux et ajout de la châsse extérieure de Notre Dame d Czestochowa, considérée comme la plus grande représentation en mosaïque dans le monde de la Vierge Miraculeuse.

Telle est l’histoire de l’église de St Stanislas à Milwaukee, administrée par l’Institut du Christ-Roi. La vidéo met l’accent sur la restauration en cours. Voyez comment le travail d’immigrants du 19ème siècle se perpétue aujourd’hui à travers le miracle que constitue la Messe traditionnelle en latin.

LA STORIA DI JENNIFER – PRIMA PARTE

Molte donne, in seguito all’aborto, hanno avuto problemi psichici. Tra di esse, la maggior parte non capisce di essere stata vittima di un sistema che le convince di come la promiscuità sessuale sia una conquista, oppure di un uomo che le ha pressate psicologicamente convincendole ad abortire, e, non ultimo, di una società che discrimina fortemente le madri nubili.

A rendere ancora più dolorosa la loro situazione, queste donne sono messe nella condizione di sentirsi pienamente responsabili della loro scelta, come se i fattori sopra elencati non avessero nessuna rilevanza. Questo è il rovescio della medaglia, spesso volutamente ignorato, della “liberazione” femminile. Il fatto che non si parli mai delle conseguenze dell’aborto costringe milioni di donne a vivere la propria sofferenza in silenzio e in solitudine.

Una di queste donne ha trovato il coraggio di parlare. Si tratta di un’insegnante cattolica che vive a Brooklyn. Sebbene ami molto i bambini, è stata costretta ad abortire l’unico figlio che potesse avere. REGINA Magazine ha raccolto la testimonianza di Jennifer (nome di fantasia) in questo articolo diviso in due parti che narra la sua storia e il suo percorso di vita.

REGINA: Hai abortito a trentanove anni, nel mezzo di una relazione “instabile”.

JENNIFER: Brian era divorziato ed aveva una figlia dal suo precedente matrimonio. Il suo divorzio non era stato pacifico, e lui era ancora pieno di sentimenti di rivalsa nei confronti della sua ex moglie. Inoltre era disoccupato e viveva a casa di sua madre.

REGINA: Che triste situazione.

JENNIFER: Non riesco a dire con precisione cosa avessi in mente. Ci conoscevamo dai tempi del college. Inizialmente lo conoscevo solo di nome, in quanto avevamo degli amici in comune, e per diversi anni non l’ho visto. Finché lui non è riuscito a trovare il mio numero telefonico e mi ha contattato. Ad essere sincera, la nostra relazione è stata turbolenta sin dall’inizio, ma questo non mi ha scoraggiato. Lui litigava molto spesso con la sua ex moglie, e allo stesso tempo era in conflitto con la sua ex fidanzata in quanto non riusciva ad accettare la fine della loro relazione.

REGINA: E poi cosa è successo?

JENNIFER: Mi sono fatta coinvolgere dalla sua vita turbolenta. Ovviamente non ne sono rimasta estranea: semplicemente ero convinta di poterlo aiutare a risolvere i suoi problemi! Pensavo che sarei riuscita ad amarlo nonostante tutto. Ma mi sbagliavo: è vero che l’amore è la risposta di tante domande, ma non mi rendevo conto del pasticcio in cui stavo per cacciarmi. Ignoravo del tutto la dimensione razionale. In poche parole, mi sono impegnata più in questa relazione che non in tutte le altre relazioni della mia vita.

REGINA: La situazione era peggiore di quanto sembrasse, dunque.

JENNIFER: A dire la verità, nel corso della mia vita ho avuto diverse relazioni che poi non sono andate a buon fine. Una dopo l’altra. Mi mettevo con dei tossicodipendenti, o con degli alcolizzati, ed ero strenuamente convinta di poterli salvare, dopodiché la relazione sarebbe andata a gonfie vele. Molti di essi erano ragazzi splendidi, al di là della loro dipendenza. Mi ci vollero diversi anni per realizzarlo. Era come se stessi giocando ad essere Dio, in un gioco in cui dovevo salvare delle persone che non avrebbero mai potuto ricambiarmi.

 

REGINA: Tuttavia sembrerebbe che Brian fosse un po’peggiore. Come ti sei lasciata coinvolgere nella sua vita?

JENNIFER: Brian è un musicista molto affascinante e creativo; insomma, ha il “fascino dell’artista”. Quando disegnava era come se la matita si muovesse da sola, e quando cantava la sua voce era veramente speciale. Era molto talentuoso e, a tratti, era pure molto dolce e premuroso. E poi ci accomunava l’amore per la Brooklyn degli anni ’70 e ’80, e la passione per le arti visuali e musicali. Inoltre avevamo pure una certa attrazione fisica l’uno per l’altra.

Ero convinta di amare Brian per com’era. Mi riusciva più facile di accettare le situazioni negative. Io lo amavo per com’era, ma questo non significa che la nostra relazione fosse intima. Ora ho capito che il fatto di accettare una persona non significa per forza sentirsi costretti a starci insieme. Talvolta anche andarsene può essere un gesto d’amore.

All’inizio della nostra relazione, Brian venne ricoverato per la sua depressione. Anziché fuggire gli stetti accanto: ero convinta che la mia vicinanza e il mio amore avrebbero cacciato via tutta la sua negatività. In realtà, stavo ignorando un allarme rosso. Giustificavo il fatto di non essere scappata via con il fatto che neppure io ero perfetta, e di conseguenza dovevo accettare le imperfezioni degli altri. A lungo andare, questa relazione è diventata tossica: lui aveva costantemente altre donne al suo fianco con cui flirtare o chattare.

REGINA: Sembra orribile.

JENNIFER: Ci siamo visti per un po’, e in quel periodo mi capitava di andare a letto con lui. Ingenuamente, ero convinta di avere un approccio sano alla sfera sessuale: non avevo paura di fare esperienze e di usare il sesso come un mezzo per provare piacere. E in tutto questo, non mi accorgevo che in realtà mi stavo distruggendo. Negarlo è da pazzi. Non avevo idea di cosa stessi facendo a me stessa. Semplicemente ero convinta del contrario: credevo che stessi vivendo la mia libertà.

 

REGINA: Molte donne cadono in questa trappola.

JENNIFER: Con il senno di poi, mentre stavo cominciando a superare il dramma dell’aborto, mi sono accorta di quanto fossi vittima. Non solo di Brian, ma anche del sistema. Io sono nata nella generazione post sessantottina; quindi nei tardi anni ‘70 stavo vivendo la prima adolescenza e vivevo in una cultura che mi diceva che se cercavo un uomo, o un marito, ero debole. Il femminismo pregnava la società di allora al punto che noi ne eravamo assuefatte e ne parlavamo pur non avendo idea di cosa significasse realmente.

Sin da piccola sono stata abituata al concetto di “controllo delle nascite”. Ricordo che quando avevo sedici anni ricevetti la mia prima scatola di pillole anticoncezionali da parte di un centro gestito da Planned Parenthood. Me la presentarono come un modo per far valere la mia libertà e la mia indipendenza; uno strumento di emancipazione, insomma.

Nella realtà, ebbe un influsso negativo nella mia vita. Gli unici a beneficiarne erano gli uomini, i quali grazie alla pillola avevano maggiori possibilità di fare sesso occasionale e senza apparenti rischi. Questo per me era molto doloroso.

REGINA: Quali sono state le motivazioni che ti sei data per abortire?

JENNIFER: Innanzitutto, c’è da dire che io ho abortito per due volte: la prima volta l’ho fatto quando avevo sedici anni. Vivendo la mia prima storia, rimasi incinta: io e il mio fidanzatino ci amavamo, ma eravamo giovani e ingenui. Decidemmo così di abortire. Restai sconvolta, ma ero giovane e questo mi giustificava, anche se questo non mi impediva di provare rimorso.

Mi ripromisi che non avrei mai più abortito, vedendo quanto avevo sofferto. E Brian ne era ben consapevole. Sapeva che ero contraria all’aborto. Tuttavia insistette affinché continuassimo ad avere rapporti sessuali non protetti.

Mi ero data alcune regole prima di mettere piede nella clinica. Innanzitutto non volevo entrarci da sola, ma al contempo non volevo farlo con Brian perché sapevo che la nostra relazione non era duratura. Inoltre non volevo farmi accompagnare nemmeno dai miei familiari, in quanto pensavo non potessero aiutarmi. Il che non era vero. Mi ripetevo che ero costretta a farlo, e che non avevo altra scelta.

Questo è paradossale: il mondo dipinge l’aborto come se fosse una “libera scelta”, ma io ho abortito solo perché sentivo di non avere altra scelta.

REGINA: Dunque, a trentanove anni sentivi di non avere altra scelta e di non essere in grado di tirar su un figlio da sola?

JENNIFER: Brian non era assolutamente propenso ad avere questo figlio, e io ero sconvolta all’idea di abortire di nuovo. Piangevo, e lui mi diceva che Dio era favorevole al mio aborto perché si trattava di un bambino indesiderato e che lui era ancora studente. Controbattei dicendo che Dio non approvava affatto, e che questa scelta era estremamente egoista. Ma non potei fare altro, e fui costretta a chiedere a un mio amico di fissare l’appuntamento in clinica.

Era lunedì, e l’appuntamento venne fissato al sabato successivo. Trascorsi una settimana infernale. Andavo a scuola, e vedevo centinaia di bambini al giorno. Pensavo che anche il più pestifero di loro avesse comunque il diritto di vivere. Mangiavo a malapena.

REGINA: Sembrerebbe che tu fossi molto stressata in quel periodo.

JENNIFER: Telefonai svariate volte alla clinica. Non volevo abortire. Un mio amico che era al corrente della mia situazione mi disse: “Non puoi andare avanti così”. Aveva ragione. Probabilmente sarei riuscita ad allevare un figlio da sola, ma non penso che sarei mai riuscita a vivere per sempre con Brian. La nostra relazione era tossica. Aveva problemi mentali, era depresso e mi faceva del terrorismo psicologico. E io non potevo farcela. Lo temevo.

REGINA: Avresti voluto figli?

JENNIFER: Sì, da sempre. Sono un’insegnante, e ho sempre amato i bambini. Ma non avrei mai potuto immaginare quello che poi è successo nella mia vita: che non ne avrei mai avuti a causa delle mie relazioni tossiche.

REGINA: Quindi, pensi che quella fosse la tua ultima possibilità di essere madre?

JENNIFER: Paradossalmente, i miei genitori erano l’uno il primo amore dell’altra, e il loro matrimonio è durato fino alla morte di mio padre, nel 2014. Ho pensato che questa fosse la mia ultima possibilità di avere un figlio. È dolorosissimo ancora ora. Non lo avevo mai realizzato se non dopo aver abortito: prima lo stress me l’aveva fatto dimenticare. E quando l’ho realizzato, era troppo tardi. Ancora adesso ci penso ogni giorno. Grazie al Cielo, sono consapevole dell’Amore di Dio per me, e questo mi aiuta ad andare avanti.

REGINA: Hai mai considerato l’idea di cambiare vita per allevare quel figlio?

JENNIFER: Ho pensato di parlare con i miei familiari, chiedendo loro aiuto per allevare il mio figlio. Ma poi sono tornata con i piedi per terra: loro hanno le proprie vite e le proprie responsabilità, e io non posso pensare di far conto su di loro.

Ho quindi pensato di allevarlo facendo conto solo sulle mie forze, ma questa prospettiva mi spaventava. Stavo faticando a pagare la mia casa, come potevo riuscire a far fronte alle spese che il mio figlio avrebbe comportato? Mi chiedevo “Forse Dio mi darà i mezzi per mantenerlo, e io allora lo terrò”. Ma evitai di pensarci troppo.

Se il padre fosse stato una persona amorevole e premurosa e la relazione non fosse stata così tormentata, lo avrei tenuto. Ma lui non voleva avere un figlio. Una sera, nel corso della settimana prima dell’aborto, gli telefonai in lacrime. “Dove sei?” gli chiesi “Sto morendo!”.

Si arrabbiò tantissimo, e mi sbraitò che “avrebbero dovuto abortirmi” perché lo stavo “scocciando”. Dunque, se la relazione fosse stata migliore, l’avrei senz’altro tenuto. Non volevo abortire. Ma sono stata costretta.

Leggendo la testimonianza di Teresa Bonaparte, mi era rimasto impresso il passaggio in cui diceva di “essere stata abbandonata proprio dalle stesse persone che l’avevano spinta ad abortire”.

Era la mia situazione. Colui che mi stava spingendo ad abortire mi stava lasciando sola. E questo mi spaventava.

 

REGINA: Hai chiesto consigli?

JENNIFER: Ho evitato la compagnia dei miei amici, delle persone o delle organizzazioni che avrebbero potuto chiedermi di rivalutare la mia scelta, anche se era questo quello di cui avevo bisogno. Mi limitavo a parlare con coloro che avrebbero potuto sostenere la mia scelta.

Ad un certo punto, mi trovai ad un evento insieme alla mia sorella maggiore, che è madre e casalinga. Mentre eravamo in auto, mi disse: “I miei figli ormai sono grandi, e io sono triste perché la casa è vuota!”. Sapevo che avrei dovuto dirle che ero incinta, e che lei mi avrebbe potuto aiutare. E che questo forse avrebbe risolto il mio problema. Ma non dissi niente.

REGINA: Spesso non lo ammettono, ma molte donne dopo aver abortito si sentono in colpa. Tra di esse, quelle che realizzano di essere state vittima delle scelte altrui non riescono a capire come abbiano fatto a scegliere l’uomo che poi le ha spinte a compiere quel gesto, e sostengono di non aver avuto altra scelta. Per cui entrano in un circolo vizioso in cui si colpevolizzano da sole. Poi, coloro che sono a favore dell’aborto cercano di tranquillizzare queste donne ripetendo loro che “hanno solo esercitato un diritto”. Ma questo non impedisce loro di provare rimorso.

JENNIFER: Di recente ho provato a parlarne con un mio amico favorevole all’aborto. Ovviamente non riusciva a credere che io non parteggiassi per la possibilità di controllare le nascite.

Gli ho detto “Mi dispiace contraddirti, ma so per diretta esperienza che l’aborto è molto doloroso per le donne.”.

Mi ha risposto “Ma è un tuo diritto scegliere di soffrire!”.

REGINA: Incredibile.

JENNIFER: Questo dovrebbe essere lo slogan del movimento a favore dell’aborto: “Possiamo soffrire se lo vogliamo!”. È tristemente ironico sapere che questo movimento ha convinto delle donne a voler soffrire.

REGINA: Tu ti prendi cura di te stessa, hai un bel fisico e hai spirito. Perché, secondo te, sei stata per tutto quel tempo con un ragazzo che ti ha messo in quella situazione?

JENNIFER: Avevo un bisogno disperato di amore. Mi sentivo rifiutata. E non avevo capito niente in termini di valori. Mi sembra banale anche a scriverlo: non avevo stima di me, e di conseguenza la mia percezione riguardo a cosa fosse accettabile in una relazione era fortemente deformata. Inoltre ero fortemente convinta che le cose sarebbero cambiate, o perlomeno che io fossi in grado di gestirle.

REGINA: Che effetto ha avuto l’aborto su di te?

JENNIFER: Ventiquattr’ore prima della procedura ero pronta. Avevo cercato di essere al meglio prima di subire l’operazione: ero andata a far compere in un negozio di dolci, avevo lavorato un po’a maglia, mi ero concessa un tè; insomma avevo cercato di rilassarmi.

REGINA: Non ti è stato d’aiuto?

JENNIFER: Il giorno dopo essere tornata a casa dalla clinica, la verità venne a galla come un pugno nello stomaco. Avevo preso la sciarpa che stavo lavorando a maglia per stare un po’sulla poltrona, e Dio mi mostrò il volto di mio figlio. Ad alcune donne succede; ad altre no. Per i primi due mesi restai completamente scioccata, al punto che non mi accorsi degli altri sintomi della mia depressione.

REGINA: Sembra orribile.

JENNIFER: Il mio quarantesimo compleanno era quattro giorni dopo l’aborto. Brian si offrì di portarmi fuori, e io gli risposi: “Sei pazzo, perché dovrei festeggiare?”.

Per diversi anni continuai a portare dei fiori a mia madre nel giorno del mio compleanno: era il mio modo per dimostrarle la mia gratitudine per avermi donato la vita. Il giorno del mio quarantesimo compleanno realizzai che quella donna aveva avuto un grandissimo coraggio e una grande forza nel mettermi al mondo: cosa che io non avevo avuto. Non fu facile realizzarlo?

REGINA: Cos’hai fatto?

JENNIFER: Sono un’insegnante, per cui in qualche modo ho resistito fino alla fine di giugno, mettendo a tacere la mia disperazione. Tuttavia insegnavo solo di giorno, e le notti e i fine settimana li passavo piangendo sulla poltrona, abbracciata al mio cane. E con Dio. Gli chiesi di starmi vicino, e Lui mi ascoltò.

Dopo due mesi, avevo disperato bisogno di aiuto. Disperato, ho detto. Nella mia mente si affacciava costantemente l’idea di suicidarmi; ero depressa, spaventata, ansiosa e altro ancora.

Come potete vedere, non ho affatto negato la mia responsabilità; tutt’altro.

Stavo facendo i conti con la verità. Sapevo che avrei dovuto rivolgermi a qualche psicologo.

REGINA: E Brian?

JENNIFER: La nostra relazione degenerò. Cercavo di farmi perdonare, questa mi sembrava una buona idea, ma non ci riuscivo. Ero troppo arrabbiata e disperata.

Le cose peggiorarono ancora. In quel periodo ero in cura da uno psicologo, talvolta andavo dalla polizia o dal procuratore. Se litigavo con Brian, chiamavo la polizia. Di rimando, anche lui chiamò la polizia quando, una volta, gli chiesi delucidazioni circa un suo appuntamento con un’altra. Ci mancò poco che non mi mettessero sotto custodia.

Tuttavia non smettemmo di vederci. Girammo diversi psicologi. Uno normalmente non lo farebbe perché si tratta di un argomento delicato: ma io ero irata, e lui aveva ancora i suoi problemi.

Jennifer Part two Here

La Virgen Milagrosa de México

Nuestra Señora de San Juan de los Lagos

Por Teresa Limjoco

Fotos: Beverly Stevens

 

Ella los congrega. En el centro de México, al noroeste de Guadalajara, el Segundo el segundo santuario más visitado de México recibe millones de mexicanos cada año.

Aun el observador más cansado se sume en un respetuoso silencio, viendo a los mexicanos –casi siempre avanzando de rodillas—pedir por la intercesión y protección de esta estatua de la Virgen María del Siglo XVI.

 

¿Mera superstición?  ¿Entonces por qué el día de hoy las paredes están llenas de exvotos? ¿Qué está pasando aquí?

En 1542, el padre español Miguel de Bologna, trajo una estatua de la Virgen de la Inmaculada Concepción a Jalisco, conocido entonces como San Juan Bautista Mezquititilán, habitado por los indios nochiztlecas. Una pequeña capilla con techo de paja fue su primer hogar.

Ana Lucia y la Virgencita

Por 1623, una pareja de indígenas ancianos, Pedro Antes y su mujer Ana Lucía, fueron los custodios de la estatua y de la capilla. Ana Lucía veneraba la imagen, teniendo una gran devoción a la Santa Virgen María. Ella decía que tenía conversaciones con Nuestra Señora,  aunque la mayoría de la gente pensaba que Ana Lucía quería engañarlos.

LA SACRISTÍA DE LA BASÍLICA EN NUESTROS DÍAS, CON PINTURAS DE LOS MILAGROS DE LA VIRGENCITA: Cien años después de la que estatua vino de España, sin embargo, casi había sido olvidada. No se encontraba más sobre el altar, sino en la sacristía, donde sólo la viejecita Ana Lucía le ponía atención.

En 1623, una familia de acróbatas de circo visitó el pueblo. Como artistas del trapecio, el padre, la madre y sus dos hijas deslumbraron a la audiencia al casi volar por los aires con el astuto uso de cuerdas. Para hacer el acto más emocionante, en el suelo se colocaron espadas y dagas apuntando hacia arriba.

Un día, durante una función, su hija de 6 años cayó y fue mortalmente herida por una cuchilla. Los padres no pudieron salvar a la niña y prepararon su cuerpo para el funeral en la capilla de Nuestra Señora de San Juan. En la capilla, Ana Lucía, de 78 años conoció a los dolientes padres. Tocada por una profunda piedad, les aconsejó creer en la Virgencita, que podría regresarles a su hija.

Ana sacó la estatua de la sacristía, la colocó a una del cuerpo sin vida de la niña y comenzó a orar. Momentos después, notaron movimiento dentro de la mortaja. Abrieron la misma y encontraron a la niña viva y completamente curada. En ese tiempo, la estatua, que estaba hecha de pasta de Michoacán (una mezcla de pegamento y tallos de maíz) estaba en un estado precario. El padre de la niña, agradecido, ofreció llevar la estatua a Guadalajara para que la restauraran. El sacerdote dio su permiso y envió dos indígenas de la villa para que acompañaran la estatua.

Cuando llegaron a Guadalajara, un hombre se les acercó, preguntando si necesitaban a alguien para reparar la santa estatua. Les ofreció sus servicios y como el precio era bueno, le dieron la estatua al extraño para que la reparara. Pocos días después, regresó con la estatua bellamente restaurada. Luego de eso se fue y su identidad ha sido un misterio desde entonces.

 

EX VOTO AGRADECIENDO A LA VIRGEN POR LA SALUD DE UN NIÑO QUE NACIÓ GRAVEMENTE ENFERMO:  Por 1631, la devoción a la imagen milagrosa creció muchísimo. por lo que un santuario más grande tuvo que ser construido.

LA VIRGENCITA APARECE EN UN HOSPITAL MODERNO: En 1678, el Obispo de Guadalajara ordenó que se llevara un registro de todos los Milagros atribuidos a la imagen.

Toda esta información fue registrada por Nicolás de Arévalo. Ahora, los fieles crean ex-votos contando la historia de los Milagros atribuidos a la Virgencita.

Diseñada en un estilo barroco mexicano con una fachada decorada y muros bajos de las torres sin adornos, la basílica se completó casi 60 años después.

La milagrosa estatua está sobre una plataforma con una luna creciente que mira hacia arriba. Mide cerca de un pie de altura y su rostro es suave, ligeramente oscura y delicadamente esculpida. El cabello es café oscuro y cae hacia atrás desde la cara. Sus grandes ojos café oscuro están demasiado detallados para ser una imagen tan pequeña. Sus manos están unidas en oración con sus delicados dedos un poco separados. Esta vestida con un vestido bajo un manto azul, representando a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción.

El 15 de agosto de 1904, la estatua fue coronada litúrgicamente por el Arzobispo de Guadalajara, don José de Jesús Ortiz. Basados en la gran devoción a Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, la edad de la estatua y los muchos milagros atribuidos a la intercesión de Nuestra Señora, la autorización fue concedida por el Papa San Pio X. La corona de oro usada en la ceremonia pesa casi tres kilogramos y mide 18 centímetros de alto. Esta incrustada con diamantes, zafiros y esmeraldas, casi 200 en total.

Otra característica excepcional de la estatua es su increíble longevidad. Hecha de tallos de maíz y pegamento, debió haberse deteriorado hace muchos siglos. El día de hoy, permanece en excelentes condiciones.

 

AUNQUE LA BASILICA ESTA CASI SIEMPRE LLENA, al final de enero, cada año hay peregrinaciones que llevan a más de un millón de personas de todo México a ver a su Virgencita.

FUENTES:
http://www.roman-catholic-saints.com/our-lady-of-saint-john.html

http://www.renewamerica.com/columns/abbott/140220
https://www.trinitystores.com/store/read-more/our-lady-san-juan-de-los-lagos

Cura Bribón

El George Washington de México

por Beverly Stevens

Crédito Fotográfico: Beverly Stevens y Wikipedia

Es un insólito George Washington. El nombre del ‘Padre de México’ se encuentra por todas partes: en letreros de calles, en los billetes de 1,000 pesos y, de hecho, en un estado entero. Coronado con laureles, con frecuencia vestido como senador romano, monumentales estatuas de Hidalgo presiden sobre plazas en pueblos y en glorietas por todo México.

Miguel Hidalgo es una figura emotiva, celebrado en la historia oficial de México y curiosamente aclamado como ‘un padre tres veces: padre religioso, padre de numerosos hijos ilegítimos y padre de su país.’

Aún más impactante, entonces, es descubrir que este hombre fué un cura bribón que encabezó un ejército de insurgentes asesinos en la parte central de México en 1809, atacando ciudadanos desarmados y cometiendo atroces crímenes de guerra. Al final, la afortunadamente breve carrera bélica de dos años de Hidalgo terminó de manera infame frente a un batallón de fusilamiento en 1811

¿Quién fué Hidalgo y por qué es celebrado en México hoy en día? La respuesta a esta pregunta revela en gran parte la lucha por el poder en México, el papel de la Iglesia y, efectivamente, cómo México se entiende a sí mismo y su historia.

Cuestión de Énfasis

Todo es cuestión de énfasis, como el extranjero rápidamente aprende en México. Oficialmente hablando, a Miguel Hidalgo se le describe como una figura un tanto marginada -un ‘criollo’ con menos derechos que los ciudadanos nacidos españoles- que se convirtió en sacerdote y profesor de seminario. Perseguido por sus ideas liberales, según la historia oficial, Hidalgo fue ahuyentado de su posición académica al rural pueblo de Dolores, Guanajuato donde, profundamente conmovido por las dificultades de los pobres, se radicalizó. Trató de ayudar a los pobres enseñándoles a cultivar la aceituna y la uva, pero en México, estos cultivos eran desaprobados o prohibidos por las autoridades debido a las leyes de importación españolas. En 1810 predicó desde su púlpito el famoso ‘Grito de Dolores’, convocando al pueblo a proteger el interés de su Rey Fernando VII (a quien Napoleón mantenía cautivo), sublevándose contra de los españoles nacidos en Europa que habían derrocado al Virrey Español.

Pero lo que la historia oficial falla en mencionar es que la familia de Hidalgo era muy acaudalada y que fué educado en las mejores escuelas de México. Aprendió francés, lo cual le permitió leer las nuevas ideas de moda de los escritores de la ‘Ilustración’ Rousseau y Voltaire. Tal parece que adoptó varias de estas ideas, practicando un abiertamente libertino estilo de vida de fiestas y apuestas, mientras enseñaba a seminaristas gramática del Latín y las Artes –sin duda una precaria posición, aún para un bien conectado y ambicioso joven.

Asimismo, a diferencia del famosamente monógamo matrimonio de George Washington con la acaudalada viuda mayor de edad Martha Custis, el ‘Padre de México’ era un mujeriego. Manuela Ramos Pichardo tuvo dos de sus hijos. Bibiana Lucero tuvo uno. Después él vivió con María Manuela Herrera, procreando dos hijas con ella. Más tarde, procreó tres hijos más con Josefa Quintana. En total, Hidalgo reconoció ocho hijos ilegítimos.

A pesar de sus lucidas indiscreciones, las conexiones de la familia de Hidalgo y su natural inteligencia le sirvieron de mucho al principio. Para cuando tenía 39 años de edad, ya era decano del seminario. Sin embargo, dos años más tarde fué abruptamente destituido debido a varias transgresiones, incluyendo el manejo irregular de fondos. Compareció ante la Corte de La Inquisición aunque, por alguna razón –posiblemente su riqueza y conexiones familiares- la Corte no lo encontró culpable.

 

Hidalgo en El Campo

De forma vergonzosa, Hidalgo fue reasignado a trabajo de parroquia rural. Sin embargo, el trabajo de cura en el pequeño pueblo de Dolores no le atrajo, así que asignó la mayor parte de sus obligaciones sacerdotales a clérigos de menor rango, y se enfocó en administrar sus asuntos de negocios, incluyendo tres haciendas mexicanas compradas con préstamos que había obtenido de la Iglesia bajo términos favorables.

No obstante, no escuchamos mucho sobre esto en textos oficiales de la Historia de México, los cuales prefieren pintar a Hidalgo como un hombre interesado en las dificultades de los pobres en Dolores. Se nos dice que se dedicó casi exclusivamente al comercio, a intereses intelectuales y actividades humanitarias, y que su estudio de obras científicas, el cultivo de la uva y la cría del gusano de seda eran un esfuerzo altruista para promover actividades económicas para los pobres y la gente del campo en su área. El objetivo de Hidalgo, debemos creer, era hacer a los indios y mestizos más autodependientes y menos dependientes de las leyes económicas españolas. Los textos mexicanos tienen cuidado en denotar que Hidalgo era un igualitario que supuestamente abría las puertas de su casa a gente de todas las razas.

Por supuesto fallan en mencionar que tanto el cultivo de la uva como la cría del gusano de seda eran dos de los más codiciados cultivos comerciales de la época, contando con ganancias sumamente altas. Las fábricas de ladrillo de Hidalgo, operadas por gente del lugar, también eran actividades con fines de lucro. Toda esta actividad era sustentada por la riqueza personal de Hidalgo, y grandemente aumentada por los préstamos de la Iglesia obtenidos a privilegiadas y bajas tasas de interés.

Los textos mexicanos prefieren enfocarse en cómo las actividades de Hidalgo entraron en conflicto con políticas de gobierno diseñadas para proteger la agricultura e industria en España, y cómo la explotación española de ‘castas de raza mixta’ fomentaron resentimiento en Hidalgo. También escuchamos cómo las prácticas mercantiles españolas causaron miseria a los pueblos nativos, contra lo cual peleó Hidalgo.

De lo que no escuchamos es cómo cobraron los españoles los préstamos personales de Hidalgo.

El Camino a La Guerra

 

En 1810, el nuevo enviado de Napoleón, quien mantenía como rehén al Rey Fernando III, cambió las reglas en México. Uno de sus edictos para ahorrar dinero estableció que el Estado mexicano asumiera todos los préstamos que mantenía entonces la Iglesia. Teniendo al gobierno como el nuevo prestamista, todo préstamo concedido por la Iglesia a sus sacerdotes deberían ser pagados en su totalidad en un año a partir de la fecha.

Encontrándose sobre-hipotecado y con todos los intereses de sus negocios dependiendo de esos préstamos, Hidalgo enfrentaba la ruina personal.

Su respuesta fué ‘El Grito de Dolores’, convocando al pueblo a rebelarse contra los españoles nacidos en Europa, quienes habían derrocado al antiguo Virrey Español. Sin embargo, este evento, que desde entonces ha alcanzado un estatus casi de leyenda, no fué un grito del corazón no planeado o espontáneo.

La noche anterior, Hidalgo había persuadido a su hermano Mauricio, al igual que sus amigos Ignacio Allende y Mariano Abasolo, a ir con un número de hombres armados a obligar al alguacil de Dolores a dejar en libertad a sus presos. Estos 80 criminales fueron los primeros en apoyar a Hidalgo.

Allende, quien contaba con entrenamiento militar, fué hecho a un lado a favor de Hidalgo, cuyo liderazgo ‘sacerdotal’ le dió al movimiento insurgente un aspecto sobrenatural. Muchos pueblerinos creían que el mismo Fernando VII, quien se encontraba preso, les ordenaba lealtad a Hidalgo; la mayoría creía que el monarca se encontraba en la Nueva España dirigiendo personalmente la rebelión en contra de su propio gobierno –y que el Rey ordenaba que exterminaran a todos los españoles y dividieran su propiedad entre las masas. Historiadores modernos especulan que el enormemente inepto generalato de Hidalgo se mantuvo a flote gracias a la creencia de los indios en tal supuesta legitimidad religiosa, que llegó tan lejos como a esperar el regreso del Mesías.

 

A la mañana siguiente, en una Misa a la que asistieron alrededor de 300 feligreses, Hidalgo exhortó a la gente de su parroquia a dejar sus hogares y unirse a él en una rebelión contra el actual gobierno, en el nombre de su Rey. Su Grito fué cuidadosamente formulado, evitando críticas al catolicismo, a la monarquía y al orden social. Recibió una oleada de apoyo de intelectuales, de unos cuantos sacerdotes liberales y de numerosos indios y mestizos que se integraron en tales números que la guerra de Hidalgo rápidamente asumió el carácter de una rebelión indisciplinada en busca de venganza, rapiña y botín.

Lo Que Hicieron

El ejército de Hidalgo creció de 800 pobremente armados y desprovistos indios y mestizos, a más de 100,000 en sólo unos cuantos meses. Marcharon por la parte central de México atacando ranchos, pueblos y aldeas en la rica y densamente poblada provincia de Guanajuato. Pronto cayeron en el robo, pillaje y saqueo de los pueblos que capturaban. También comenzaron a torturar y a ejecutar prisioneros.

Hidalgo encabezó todo esto con una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe sujetada a una lanza, pero la incesante violencia perpetrada por este indisciplinado y dispar ejército causo fricción con Allende. A fines de septiembre de 1810, Allende intentó detener la violencia de la muchedumbre golpeando a los insurgentes con la parte plana de su espada. Esto causó una reprimenda de Hidalgo, acusando a Allende de ‘maltratar a la gente’.

Unos cuantos días después, el ejército de Hidalgo, armado con palos, piedras y machetes, atacó poblaciones españolas y criollas desarmadas que se encontraban escondidas en un granero y mataron a todos los que se encontraban adentro –cientos de hombres, mujeres y niños. Las protestas de Allende contra estos atroces crímenes fueron ignoradas, y un par de semanas después, en Acámbaro, Hidalgo fué ‘promovido’ a ‘Generalísimo’ y se le dió el título de ‘Su Serenísima Alteza’.

 

El nuevo elevado rango de Hidalgo fué proclamado en su uniforme azul con un collarín clerical y solapas rojas adornadas con plata y oro, y una gran imagen dorada de la Virgen de Guadalupe en su pecho. Su primer paso fué emitir proclamaciones en contra de los blancos, a quienes acusaba de arrogancia y despotismo, así como de esclavizar a aquéllos en Las Américas durante casi 300 años. Hidalgo quería “mandarlos de regreso a la tierra natal”.

La Iglesia Responde

¿Cómo respondió la Iglesia a uno de los suyos encabezando una enorme y racista muchedumbre, cuyo objetivo era asesinar y saquear? Primero, el Obispo electo de Michoacán Manuel Abad y Queipo, expidió un decreto de excomunión el 24 de septiembre de 1810. Cuando Hidalgo le obligó a rescindirlo, la misma Inquisición expidió un edicto de excomunión el 13 de octubre de 1810, condenando a Hidalgo como un sedicioso, apóstata y hereje.

Sin ser acobardado y hasta el momento sin ninguna oposición, Hidalgo permaneció en Valladolid y se preparó a avanzar y a entrar a la Ciudad de México. El canon de la catedral valientemente se dirigió a Hidalgo, rogándole que prometiera que las atrocidades de San Miguel, Celaya y Guanajuato no se repetirían. El canon fué parcialmente efectivo ya que la destrucción total de la ciudad fue evitada. Sin embargo, cuando se enfureció al encontrar la catedral cerrada con llave, Hidalgo encarceló a todos los españoles y saqueó la ciudad y las recaudaciones de la catedral antes de marcharse hacia la Ciudad de México.

El Golpe de La Realidad

Las tropas de Hidalgo primero pelearon contra las fuerzas realistas en el camino en la Batalla del Monte de Las Cruces, obligándolos a retirarse –pero no sin que antes los entrenados soldados realistas causaran las primeras grandes bajas que el ejército de Hidalgo había sufrido. Hubo algunas deserciones, pero conforme se acercaban a la Ciudad de México, Hidalgo todavía contaba con unos 100,000 insurgentes, que sobrepasaban en número a las fuerzas realistas.

Sin embargo, los indios y las castas del Valle de México habían sido prevenidos de las despiadadas tropas de Hidalgo, así que los encontró oponiéndose a él tanto como los criollos y los blancos. Todos ellos estaban protegidos por tropas entrenadas. En lo que ahora es el barrio de Cuajimalpa en la Ciudad de México, Hidalgo dudó, decidió alejarse de la Ciudad de México y se dirigió a Guadalajara.

A este punto, sus insurgentes comenzaron a desertar en grandes números. En unas cuantas millas, el ejército de Hidalgo se había reducido a 40,000 hombres. Cuando el General Félix Calleja atacó a las fuerzas de Hidalgo, las derrotó fácilmente el 7 de noviembre de 1810. Allende se retiró, llevando las tropas bajo su mando a Guanajuato en vez de Guadalajara. Hidalgo llegó a Guadalajara el 26 de noviembre con solamente 7,000 pobremente armados hombres.

Hidalgo El Alcalde

Al principio, Hidalgo ocupó la ciudad con el apoyo de la clase baja basado en su promesa de poner fin a la esclavitud, a los tributos y a los impuestos sobre alcohol y productos de tabaco. Como autonombrado Alcalde de Guadalajara, Hidalgo pasó el siguiente mes expidiendo decretos y publicando un periódico revolucionario. Durante este período, la violencia insurgente escalaba en Guadalajara. Los ciudadanos eran aprehendidos y ejecutados, con los insurgentes teniendo como objetivo las propiedades de criollos y españoles, sin importar su afiliación política. Mientras tanto, el ejército realista había forzado a Allende a huir a Guadalajara, donde una vez más expresó su objeción a la violencia insurgente. Sin embargo, Hidalgo, queriendo permanecer en buenos términos con su propio ejército, le permitió cometer tanta rapiña y saqueo como deseara.

En respuesta, el Obispo Manuel Abad y Queipo excomulgó a todos los seguidores de Hidalgo en la víspera de Navidad (textos de la Historia de México cínicamente relatan que el Obispo “alegaba ‘sacrilegios’ y supuesto maltrato a sacerdotes.”).

Curiosamente, la Inquisición proclamó un detallado edicto de herejía contra Hidalgo, con cargos (casi definitivamente ciertos) de haber predicado la negación del castigo al pecado, la autenticidad de la Biblia, la perpetua virginidad de María, la existencia del infierno y la Presencia Real en La Eucaristía –además de denunciar a Papas y al mando de la Iglesia.

No obstante, el edicto de la Inquisición llevaba peso –temeroso de perder el apoyo de su ejército, Hidalgo respondió que él nunca se había apartado de la doctrina de la Iglesia en el más mínimo grado.

 

Afuera de esta iglesia en la Hacienda de Pabellón, el 25 de enero de 1811, Allende y los otros líderes insurgentes despojaron a Hidalgo del mando militar, culpándolo de sus derrotas.

El Juego Se Termina

Las fuerzas Realistas marcharon a Guadalajara y totalmente derrotaron a las fuerzas de Hidalgo con una bien entrenada fuerza menos del diez por ciento en número que la plebe bajo el incierto mando de Hidalgo. Una vez más, sus hombres lo abandonaron, obligando a Hidalgo a huir.

 

Lo que quedó del insurgente ‘Ejército de Las Américas’, se trasladó al norte por desoladas áreas montañosas, esperando llegar a los Estados Unidos en busca de apoyo. Sin embargo, Hidalgo se dió por vencido y, en Saltillo, públicamente renunció a su puesto militar, orgullosamente rechazando un indulto ofrecido a cambio de rendirse. Poco tiempo después, él y sus seguidores fueron traicionados y capturados.

Como sacerdote, Hidalgo no estaba sujeto de forma inmediata a la autoridad civil, por lo que fué entregado al Obispo de Durango, quien lo expulsó del sacerdocio y lo excomulgó el 27 de Julio de 1811. Fué entonces encontrado culpable de traición por una corte militar, y ejecutado.

En su ejecución, Hidalgo mantuvo su acostumbrada arrogancia, proféticamente diciendo a sus verdugos: “Aunque yo muera, seré recordado por siempre; todos ustedes pronto serán olvidados.” Su cuerpo, junto con los cuerpos de Allende, Aldama y José Mariano Jiménez, fueron decapitados, y las cabezas fueron expuestas en las cuatro esquinas de la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato. Las cabezas permanecieron ahí durante diez años hasta el final de la Guerra de Independencia de México, para servir como advertencia a otros insurgentes.

El cuerpo sin cabeza de Hidalgo primero fué enterrado en la Iglesia de San Francisco en Chihuahua, y después trasladado a la Ciudad de México en 1824, donde está sepultado debajo del Monumento a La Independencia, ‘El Ángel’, en la Ciudad de México, junto con los cuerpos de los otros héroes de la insurgencia.

El Monumento corona una glorieta de tráfico.

La Rehabilitación de Hidalgo

Tal monumental falla, responsable de extensa muerte, mutilación y desolación, parecería una extraña elección para el papel de paterfamilias (jefe de familia) de la República Mexicana. Entonces ¿cómo se explica esto?

En primera, pocos mexicanos conocen esta versión de los hechos. La política del siglo veinte se ha asegurado cuidadosamente de que una versión heroica de Hidalgo como un hombre del pueblo y mártir por la libertad se haya institucionalizado tanto en las escuelas como en un día festivo; cada año, en la noche del 15 de septiembre, el Presidente de México suena la campana del Palacio Nacional en la Ciudad de México y repite un grito de patriotismo –un ‘Grito Mexicano’ basado en el ‘Grito de Dolores’- con los nombres de estos héroes de la Guerra de Independencia de México, finalizando con el grito de “¡Viva México!” tres veces desde el balcón del palacio en la Plaza de la Constitución. Cada año, los presidentes suenan la campana y ondean la bandera mexicana, una banda militar toca el Himno Nacional Mexicano, y medio millón de espectadores de todo México y turistas aclaman a un hombre de quien muy poco saben.

 

L’Histoire de Jennifer – 2ème Partie

(For Part One, click here)

Jennifer (son nom a été modifié) est une enseignante de 42 ans à New York. Elevée dans la foi catholique, elle n’avait pas été pratiquante pendant des années. Après un avortement vécu comme un traumatisme, elle a demandé de l’aide –et se tourna vers l’Église, grâce au prêtre de la paroisse extraordinaire de Brooklyn.

REGINA : Qu’est-ce qui vous a conduit à rechercher l’aide de l’Église ?

JENNIFER : Un désespoir paralysant m’a conduit à aller voir le prêtre de ma paroisse. J’ai avorté en janvier, et je l’ai dit en confession en mars, le Mercredi des Cendres.

Le Père m’a soutenue, et m’a suggéré de prier toutes les nuits de Carême pour mon bébé, et de laisser mon bébé me rapprocher de Dieu, de ne pas prier par culpabilité, mais par compassion et amour. Ce que j’ai fait. Et cela m’a aide.  Mais cela n’était pas suffisant. La douleur de l’avortement, même si c’était soi-disant un choix, si on s’y confronte vraiment, est colossale. Avant l’été, j’ai su que j’avais besoin de plus d’aide. J’étais en train de couler rapidement, et je ne pouvais pas attendre, alors même si c’était loin quelque part en Pennsylvanie, je suis allée à la première retraite de Rachel’s Vineyard que j’ai trouvée.

REGINA : Qu’avez-vous ressenti lors de cette retraite ?

JENNIFER : Le lieu lui-même était plein de sérénité. La simple idée, la simple notion, que j’allais là-bas pour rencontrer Dieu afin d’obtenir de l’aide pour ce que j’avais fait, a commencé à m’aider. Peut-être que j’avais un petit peu peur, parce que même si Dieu faisait partie de ma vie, je ne voulais pas devenir une bigote ou quelque chose comme ça.

Cependant, ma soif de Dieu et le besoin que l’on m’aide à vivre cette douleur étaient bien plus grands que n’importe quel sentiment de peur que j’aurais pu avoir alors que je devais me rendre en voiture dans un lieu inconnu, pour rencontrer des inconnus et essayer de partager avec eux les choses les plus personnelles et honteuses de ma vie. J’étais reconnaissante que l’on puisse m’aider.

A Rachel’s Vineyard, j’ai trouvé un groupe de gens remplis de compassion qui étaient là pour m’aider, moi, et d’autres femmes comme moi.

Enfin, de l’amour vrai.

REGINA : Comment cela a-t-il commencé ?

JENNIFER : La première nuit, on m’a donné une couverture de prière qui avait été tricoté pendant que l’on disait des prières. C’était réconfortant et je l’avais souvent avec moi lors de nos discussions de groupe. Je me suis portée volontaire pour partager mon histoire en premier. J’avais l’habitude de parler avec les Alcooliques Anonymes, et après la première vidéo que nous avons regardée, j’en avais déjà tellement appris. Savoir que se faire avorter provoquait une souffrance insupportable parce que la vie humaine est précieuse me laissait un goût amer. Et je me suis rendu compte que si se faire avorter causait tant de souffrance parce que la vie était précieuse, alors je devais l’appliquer à ma vie aussi. Dieu a utilisé le temps que j’ai passé à Rachel’s Vineyard pour commencer à soigner cette grande blessure, pour changer mes plus grands péchés et mes plus grandes faiblesses en affirmations de la vie, et en espoir.

REGINA : Pouvez-vous décrire ce que vous avez vécu ?

JENNIFER : Rachel’s Vineyard est basé sur des méditations d’extraits de la Bible sur la vie de Jésus. Ils lisaient le passage d’Ecriture, et puis, il y avait une méditations, et puis, nous partagions. C’était de merveilleuses méditations. Ce sont parmi les premières interactions que j’avais jamais eues avec Jésus et Sa présence réelle dans ma vie. Lors d’une visualisation, on nous disait de regarder dans les yeux de Jésus. Je vois encore l’amour et la compassion dont j’étais le témoin ce jour-là. Tandis que j’observais une autre femme que j’avais rencontrée là-bas se sentir mieux, elle m’a dit :  “Je les ai vus, j’ai vu mes bébés avec Jésus”. J’avais vu le mien aussi. Les méditations nous ont présenté à l’amour infini de Dieu et à la guérison par Jésus. Je sais que mes bébés sont avec Lui, il n’y a pas le moindre doute dans mon coeur ou mon esprit.

A peu près 5 ou 6 femmes ayant subi un avortement participaient à la retraite. Nous étions assises en groupe, formant un cercle, pour écouter le passage d’Ecritures et méditer, et une femme, en larmes, racontait son histoire. J’ai regardé le groupe, et mon regard s’est arrêté sur le prêtre qui travaillait avec nous. C’était un homme baraqué, avec une canne. Grand, les cheveux gris, plus âgé, il était là-bas solidement assis sur sa chaise, et écoutait très attentivement la souffrance de cette femme. On aurait dit une montagne. Et je l’ai regardé, et je l’ai vu absorbant la souffrance de cette femme.

Tous les bénévoles et les participants absorbaient la souffrance de cette femme. Ces complets inconnus étaient là pour écouter nos histoires et nous aider à trouver notre chemin vers Dieu. Ils connaissaient Dieu assez bien pour être là pour Lui, pour accomplir Son travail, pour nous. Cela me touchait beaucoup. Dieu agit à travers les gens. C’était très thérapeutique.

Je n’ai qu’une seule photo de la retraite. Elle a été prise de cette magnifique allée bordée d’arbres qu’on devait parcourir pour atteindre la maison où avait lieu la retraite. A mon retour à Brooklyn, j’ai posté la photo à la seule fille avec laquelle j’étais devenue amie pendant la retraite. Lorsque je l’ai envoyée, elle a dit : “Le bout de route qui m’a peut-être sauvé la vie, ou au moins sauvé l’esprit”.

REGINA : Est-ce que vous souvenez de quelque chose en particulier ?

JENNIFER : C’est à Rachel’s Vineyard que j’ai vécu ma première heure d’Adoration Eucharistique. Même si j’ai élevée dans la foi catholique, je n’avais aucune idée de ce que cela signifiait ou de ce que je faisais. A deux heures du matin, j’ai dû me lever et prendre le relais de la femme qui était en adoration depuis une heure du matin.

J’étais assise seule en présence de Jésus. Je pense que, pour moi, cela a été le début de tous les possibles. Je ressentais la sérénité dans cette présence et, même si, en théorie, je savais que j’étais là avec Jésus, je ne suis pas encore certaine de comprendre ce que cela signifie. Mais, je sais que je n’étais pas seule, et que la vie pouvait offrir davantage que ce que je comprends pour le moment.

REGINA : En effet, cela veut dire beaucoup !

JENNIFER : Nous avons aussi eu une cérémonie du souvenir. J’avais invité le père de mon bébé à cette retraite et à cette cérémonie, et, bien sûr, Brian n’avait pas pu être là. On nous a donné de petites poupées pour représenter nos bébés avortés pour les donner à Dieu, et une occasion de parler. Je me sentais en sécurité et j’ai participé à tout. J’avais envie de toute l’aide et toute la guérison que je pouvais avoir. Tandis que, en larmes, je parlais, j’ai exprimé le regret que mon bébé n’avait pas son père présent à ce moment là pour le reconnaître, mais j’étais reconnaissante de savoir que mon bébé avait un père au Ciel qui le ferait.

Si nous le voulions, nous pouvions écrire un poème, ce que j’ai fait, qui résumes vraiment l’étendue de mon expérience à  Rachel’s Vineyard (c’est un haiku) :

                         Que mon coeur se délivre

                         La mesure de son chagrin

                         N’a pour égal que l’amour de Dieu.

                         Puis, des bras réconfortants, un baiser

                         Amer est le périple                                              

                         Du désespoir à la grâce

                         Accepter et pardonner

                         Avec humilité, je peux

                         Voir ton joli visage

           –                –Eté 2012

Toutes les cérémonies, les discussions de groupe et les méditations à Rachel’s Vineyard ont été des grâces. Même les repas étaient plein d’amour. A Rachel’s vineyard, on a pris soin de moi, on m’a entourée d’amour, par des personnes au service de Dieu.

 

REGINA : Avez-vous été élevée dans la foi catholique ?

JENNIFER : Oui. J’avais passé au moins dix ans à l’école catholique, mais rien de tout ça ne signifiait vraiment rien pour moi à cette époque. Il y avait une différence entre connaître sa foi, et avoir la foi. C’était bien, mais je ne pensais que je devais y donner suite. Et, en plus, la société en général m’envoyait des messages bien plus forts. Le sexe, les drogues, le rock and roll, les conséquences du mouvement de l’amour libre, le mouvement féminisme, la perception de ce rôle faible de la femme dans la société. Nous devions réussir ! Nous devions réussir sans un homme ! C’était une sorte de rébellion, je suppose. Il fallait que la vie me rende humble avant de frapper à la porte de Jésus.

REGINA : S’il vous plaît, racontez nous comment vous êtes revenue vers l’Église.

JENNIFER : Avant l’avortement, j’avais été aux les Alcooliques Anonymes, qui est un programme spirituel, pendant 7 ans, parce que finalement, je me suis rendu compte que le dénominateur commun dans mon histoire de mauvaises relations, c’était bien moi. Les 12 étapes m’ont bien amenée vers Dieu, et Dieu m’a vraiment amenée à suivre ces étapes. Grâce à ce programme, j’ai eu la chance de savoir me tourner vers Dieu après l’avortement et j’ai complètement baissé la garde. Mais on dirait que les Alcooliques Anonymes ne pouvaient pas m’aider davantage et j’ai commencé mon retour vers l’Église.

J’avais recommencé à aller à la messe de temps en temps avant l’avortement, et j’aimais bien, mais ce n’est qu’après l’avortement que j’ai commencé à frapper encore et encore, et que Dieu m’a répondu encore et encore.

L’avortement a eu lieu le 14 janvier, et je suis allée me confesser le mercredi 5 mars, après la messe du Mercredi des Cendres. Au courant de l’avortement, ma sœur, très active dans la paroisse, assistait également à la messe, et m’a aidée à ce que je puisse immédiatement obtenir un temps de confession avec le Père. Il m’a dit combien mon péché était grave, et que cela conduisait à l’excommunication de l’Église, mais que Dieu était miséricordieux et que ma confession allégeait l’excommunication. Et que mon bébé m’aidait à aller vers Dieu, et est-ce que cela n’était pas merveilleux ? Je commençais déjà ma pénitence : tous les soirs, pendant le carême, je devais prier pour mon bébé, non pas par culpabilité ou à cause du chagrin, mais par amour. Ce que j’ai fait. Et ce que je fais encore souvent.

Par la suite, j’ai continué ma thérapie, mais cela n’était pas suffisant. Alors, j’ai décidé de reparler avec le Père et j’ai pris rendez-vous.

REGINA : Y-avait-il quelque conflit que ce soit entre votre thérapie et votre retour vers l’Église ?

JENNIFER : Lorsque j’ai décidé de reparler au prêtre de ma paroisse, mon thérapeute était inquiet. Je pense qu’il supposait que l’Église me culpabilisait et me faisait ressentir de la honte. La semaine d’après, il m’a demandait comment ça allait, et je lui ai dit qu’au contraire, le prêtre, en l’occurence, Frère Gelfant de l’église St Finbar à Brooklyn me soutenait et m’aidait. C’est à cette nouvelle rencontre avec le prêtre de ma paroisse que le Père m’a dit d’aller à Rachel’s Vineyard.

Après Rachel’s Vineyard, je suis allée à la Première Journée de Canaa De Prière et de Guérison de Lumina. Mais, j’avais encore besoin d’aide, alors j’ai participé à un groupe pour la guérison post-avortement pendant 8 semaines avec le Centre de Soutien à la Maternité de Midtown. Un soir par semaine, j’allais à Manhattan en voiture. Il faut être vraiment désespéré pour faire ça !

Non, trêve de plaisanterie, les sessions du Centre de Soutien à la Maternité ont été géniales. On était plus dans le côté pratique, peut-être, que Rachel’s Vineyard, parce qu’il y avait un cahier d’exercices et des devoirs à faire, et des activités spécifiques pour apprendre à gérer le regret, la colère, le pardon. Cela m’a beaucoup aidée. Tous les efforts que je faisais pour obtenir de l’aide s’accumulaient et j’ai commencé à guérir.  

REGINA : Est-ce que vous aviez l’impression de vous convertir ?

JENNIFER : Je crois que je suis en train de vivre une conversion, celle-ci n’était pas une réaction immédiate au fait que je me sois fait avorter. Dieu a attendu le bon moment pour cette conversion, et celle-ci a eu lieu à l’occasion de la mort de mon père en 2014, deux ans après mon avortement.

Les choses se sont enchaînées. Je me suis sentie très soulagée grâce à toute l’aide que j’avais trouvée. J’ai trouvé une certaine forme de pardon, à la fois pour moi-même et pour Brian. J’avais des outils pour m’aider à surmonter la rancune, et je suis retournée à l’église tous les dimanche. Mais Brian faisait encore partie de ma vie, la relation reprenait de temps en temps. Elle était encore pleine d’agressivité et j’étais terrassée par le chagrin à cause de l’avortement pour entretenir cette relation.

Finalement, à l’été 2013, j’ai commencé une neuvaine à St Jude à propos de cette relation. Trois jours après que j’ai commencé cette neuvaine, Brian m’a quitté, et j’ai saisi l’occasion pour me tourner vers Dieu autant que je pouvais. C’est arrivé parce que Brian m’a quitté et on m’a appris que mon père avait un cancer. Pendant tout ce temps, je me suis lourdement reposé sur ma toute nouvelle relation avec Jésus et Dieu. Tous les jours, j’allais à l’église pour prier le Saint Sacrement, pour la douleur persistante de la perte de mon bébé et la perte imminente de mon père.

C’est cette expérience que Dieu a utilisé pour guérir mes deux plus grandes blessures. Il a utilisé la circonstance de la mort de mon père pour aborder…eh bien, tous les problèmes. Des mois après son décès et que l’horizon s’est éclairé, je pouvais regarder en arrière et voir ce que Dieu avait fait pour moi. Et alors a eu lieu la vraie conversion.

 

REGINA : Que s’est-il passé ?

JENNIFER : C’est là que j’ai contacté Thérèse Bonaparte de Lumina, parce qu’elle était du coin, et disponible, et j’avais travaillé avec elle à Lumina. Je ne savais pas où aller. Je disais : “J’ai vécu ça, et je suis complètement dépassée par cette expérience et je ne sais pas quoi faire”.

Je fréquentais déjà quelqu’un d’autre et il venait d’emménager avec moi. Pendant cette expérience de conversion, elle a été d’une grande aide, et m’a envoyée à un prêtre de la paroisse de Brooklyn, avec qui je parle régulièrement maintenant. Je suis encore en train de vivre cette conversion.

REGINA : Que voulez-vous dire ?

JENNIFER : En octobre 2015, j’ai demandé à mon petit-ami de partir de chez moi. Je ne pouvais vivre avec lui sans être mariée. J’ai commencé à voir que pendant longtemps j’ai utilisé le sexe pour me faire du mal, en pensant qu’il s’agissait de vivre libre et forte. Maintenant, je savais que le sexe était sacré, que je suis un don de Dieu que je ne dois pas offrir si facilement. Je commence à avoir du respect pour toute vie, y compris la mienne. Jésus s’est révélé à moi à petite dose chaque fois que je suis prêtre à comprendre. Je suis en plein dedans en ce moment. En fait, j’ai peur de m’éloigner de ce nouveau chemin.

 REGINA : Si vous pouviez donner un conseil à des femmes qui sont, en ce moment, dans la situation où vous étiez lorsque vous vous êtes fait avorter, que diriez-vous ?

JENNIFER : Les suites de mon avortement m’ont presque tuée. Je regrette cet avortement. Par la suite, j’ai prié durant des mois, et j’aurais voulu pouvoir défaire ce que j’avais fait. J’aurais aimé savoir, à l’époque, ce que je sais maintenant.

L’Histoire de Jennifer—1ère Partie

Après un avortement, de nombreuses femmes souffrent sur le plan psychologique. La plupart d’entre elles n’ont pas compris combien elles étaient devenues des victimes – d’une philosophie des ‘rencontres amoureuses ‘ selon laquelle la promiscuité permet de ‘s’émanciper ‘, d’hommes qui les forcent à avorter, d’une société qui ne laisse aucune place aux mères célibataires.

Plus cruel encore : on les rend responsables de leur avortement comme si rien de ce qui est mentionné ci-dessus n’avait d’importance. C’est le revers de la médaille de la  ‘libération’ pour les femmes, que les grands media ignorent scrupuleusement. Le rideau du silence sociétal tiré sur les conséquences de l’avortement fait souffrir des millions de personnes.

Or, l’une de ces femmes s’est exprimée. Originaire de Brooklyn, élevée dans la foi catholique, enseignante aimant les enfants, elle a avorté du seul enfant qu’elle aurait pu avoir. REGINA Magazine accompagne Jennifer (son nom a été changé) lors de son odyssée dans cet article en deux parties au cours duquel elle explique comment cela est arrivé, et le chemin qu’il lui a fallu faire pour guérir.

REGINA : Vous vous êtes fait avorter à l’âge de 39 ans, parce que vous étiez en plein milieu d’une relation qui était ‘instable’.

JENNIFER : Brian était divorcé et avait une fille. Son divorce s’était mal passé, et sa relation avec son ex-femme était tumultueuse et conflictuelle. Il n’avait pas de travail et vivait chez sa mère, au sous-sol.

REGINA : En effet…

JENNIFER : Je ne pourrais pas vous dire ce qui m’était passé par la tête. Nous nous sommes connus durant nos premières années de fac par l’intermédiaire d’amis communs, et je ne l’avais pas vu ni entendu parler de lui pendant des années. Par hasard, il a retrouvé mes coordonnées et m’a contactée alors que je ne m’y attendais pas du tout. Pour être honnête, les choses ont été tumultueuses dès le départ, mais cela ne m’a pas dissuadée. Non seulement, il était toujours en guerre avec son ex-femme, mais il n’en avait pas terminé avec son ex-petite amie et se disputait souvent avec elle à propos des détails de leur rupture.

REGINA : Et que s’est-il passé ?

JENNIFER : J’ai été simplement…happée par ce chaos, ce qui ne veut pas dire non plus que je ne m’y suis pas laissé entraîner, et je pensais pouvoir gérer ! Je pensais que que je serais capable de l’aimer malgré les circonstances. Mais je me suis trompée : alors que l’amour est la réponse à de nombreuses questions, je n’avais aucune idée de ce contre quoi je devrai me battre. J’étais dépassée. Au cours de cette brève relation, j’ai été plus insultée qu’au cours de la totalité de toutes les relations au cours de ma vie de petite-amie.

REGINA : Pas bon du tout.

JENNIFER : Pour dire la vérité, j’avais une longue histoire de relations toxiques. Une relation choatique de co-dépendance après l’autre. Essayant de venir au secours de drogués ou d’alcooliques…en pensant, si jamais il s’en sort, alors il pourra m’aimer. La plupart d’entre eux étaient des hommes formidables souffrant de la maladie spirituelle de la dépendance. Il a fallu de nombreuses années chez les Alcooliques Anonymes pour que je comprenne tout cela. Je jouais à être Dieu, essayant de combler mes besoins en sauvant des hommes qui n’auraient jamais pu combler mes besoins.

 

REGINA : Mais on dirait que Brian ne présageait rien de bon. Comment vous êtes-vous persuadée d’entamer cette relation ?

JENNIFER : Brian était un musicien et un artiste extrêmement créatif, très beau. Quand il utilisait un crayon sur du papier, c’était tellement fluide, et, quand il chantait, sa voix vous hypnotisait. Il avait un talent extraodinaire, et pouvait être très gentil et attentif quelquefois. Nous avons, tous les deux, aimé grandir dans le Brooklyn des années 70 et 80. Nous aimions, tous les deux, l’art visuel et la musique. Nous étions très attirés l’un vers l’autre.

Avec Brian, je pensais que j’étais capable d’aimer quelqu’un pour lui-même. Je pensais que j’étais capable d’accepter les circonstances négatives. C’était moi qui avait très mal compris ce qu’était qu’accepter quelque chose. J’étais capable de l’aimer pour lui-même, mais cela ne voulait pas dire j’étais capable d’être dans une relation intime avec lui. Maintenant, je comprends qu’accepter quelque chose ne veut pas dire que je devais rester. Quelquefois, aimer veut dire partir.

Très tôt dans notre relation, Brian a passé huit jours à l’hôpital pour dépression. Cependant, cela ne m’avait pas encore dissuadée. Au contraire, j’ai couru à son chevet, pensant que fidélité, amour, compassion et attention m’épargneraient toutes les choses négatives qui pourraient peut-être arriver, ignorant tous ces chiffons rouges. J’ai souvent justifié le fait de rester en me disant que moi non plus, je n’étais pas parfaite, que je devais donc accepter les imperfections de quelqu’un d’autre. A long terme, la relation était émotionnellement toxique, il y avait toujours d’autres femmes, ou la possibilité d’autres femmes (c’est-à-dire des rencontres réelles ou sur les réseaux sociaux).

REGINA : Cela a l’air horrible.

JENNIFER : On sortait ensemble, et bien sûr, j’ai tout de suite couché avec lui. Honnêtement, je pensais que mon approche de la sexualité était saine, je n’avais pas peur de l’explorer et de m’épanouir dans ce domaine. Je ne voyais pas comment je pouvais ainsi me faire du mal. Le déni est terriblement effrayant. Je n’avais aucune idée de ce que je m’infligeais. En fait, je pensais le contraire, je pensais que rendait plus forte.

 

REGINA : Beaucoup de femmes se sont laissé avoir par ce mensonge.

JENNIFER : Avec le recul, tout à fait au début de la période de rémission après l’avortement, j’ai bien vu à quel point j’étais devenue une victime. Pas seulement victime de Brian, mais de nombre de systèmes en place dans notre société. Immédiatement, m’a traversé l’esprit que tout ce système est des plus rusés. Je fais partie de la génération post amour libre. Etre adolescente à la fin des années 70-début des années 80 voulait dire qu’avoir besoin d’un homme ou d’un mari était une faiblesse. Le féminisme nous a laissé cette nouvelle théologie, et nous n’avions aucune idée de ce qu’il fallait en faire, ou de comment l’utiliser, ou de ce que cela impliquait pour notre vie.

Je suis née avec la contraception. Je me rappelle avoir reçu ma première plaquette de pilules à un planning familial à l’âge de 16 ans. On me l’a présentée comme le moyen d’être libre, forte, indépendante et d’avoir de l’estime de soi.

La vérité ? Cela a eu un effet négatif dans ma vie. Les hommes ont bien plus profité que moi, du fait que j’utilisais le sexe et l’alcool au lycée, à l’université et plus tard, comme si c’était ça, l’amour vrai. C’est extraordinairement douloureux quand vous y réfléchissez.

REGINA : Comment vous-êtes vous persuadée que cet avortement était ce qu’il fallait faire?

JENNIFER : Tout d’abord, il faut savoir que je me suis fait avorter pour la première fois à l’âge de 16 ans. Lorsque je suis tombée enceinte de mon premier amour, nous étions follement amoureux, mais nous étions jeunes, et j’avais peur. Nous étions tous les deux d’accord pour que j’avorte. Cela m’a bien abimée , mais j’étais jeune et j’ai pu mettre tout ça sous le tapis du déni, quand je ne utilisais pas tout ça pour me détruire et me haïr.

A cause de cet avortement à l’âge de 16 ans, j’avais juré que je n’en aurai plus jamais. Et Brian aussi le savait. Il savait ce que je pensais de l’avortement –que j’étais contre. Cependant, on a continué à avoir des relations sexuelles non-protégées chaque fois que notre relation était de nouveau au beau-fixe.

Pour m’aider à passer la porte de la clinique, je me suis dit que je ne voulais pas le faire toute seule, que je ne pensais pas pouvoir supporter d’être lié à Brian pour toujours, que notre relation était trop pleine d’agressivité, et je me suis dit que ma famille ne pouvait pas m’aider (ce qui n’est pas vrai), je me suis dit que je n’avais pas le choix.

C’est drôle, non ? Dans un monde où l’avortement est censé être un ‘choix’, j’ai avorté parce que j’avais le sentiment de ne pas avoir le choix.

REGINA : Mais, à 39 ans, vous aviez le sentiment de ne pas avoir d’autre choix, que vous étiez incapable d’élever un enfant toute seule ?

JENNIFER : Brian a été toute de suite contre l’idée d’avoir un bébé, et j’étais contrariée à l’idée d’avorter. Je pleurais, et il me disait que Dieu n’avait rien contre l’avortement, que rien de tout cela n’était prévu, qu’il venait tout juste de commencer ses études universitaires. J’ai rétorqué que Dieu n’approuvait pas, et j’ai dit qu’avorter était égoïste. Mais, je ne faisais pas grand-chose à part pleurer, et j’ai demandé à une amie de prendre le rendez-vous.

Le lundi, rendez-vous a été pris pour un avortement le samedi suivant. Enseignante, je suis allée travailler dans ma salle de classe, où je voyais des centaines d’enfants chaque jour. Je ne pouvais pas m’empêcher de penser que même le plus mal éduqué de ces enfants mérite d’avoir le droit de vivre. Cette semaine-là, je n’ai presque pas mangé. Cette semaine-là a été très difficile à vivre.

REGINA : On dirait que vous étiez hyper-stressée.

JENNIFER : J’ai appelé beaucoup de gens depuis la clinique où j’allais avorter. Je ne voulais vraiment pas le faire. Une amie qui savait ce qu’il en était de ma relation avec Brian a dit : “Tout ça, c’est trop pour toi”. Et c’était la vérité pour moi. Alors que je pensais pouvoir gérer le fait d’être mère célibataire, je ne pensais pas pouvoir gérer le fait d’avoir Brian dans ma vie pour toujours. Tellement cette relation était nocive/effrayante. Maladie mentale, dépression…La façon dont il faisait joujou avec moi, je savais que je ne pouvais pas gérer ça. J’avais assez peur de lui, et cela m’a finalement fait céder.

REGINA : Est-ce que vous vouliez des enfants ?

JENNIFER : Oui, j’avais toujours voulu avoir des enfants. Je suis enseignante. J’ai toujours aimé les enfants. Mais je n’avais jamais imaginé que cela m’arriverait, je n’ai jamais eu de relation saine, jamais eu d’exigences dans mes relations.

REGINA : Alors, est-ce que vous pensiez que cela pourrait être votre dernière chance d’avoir un enfant ?

JENNIFER : C’est drôle, parce que mon père était le premier amour de ma mère, et vice-versa, et ils ont été mariés jusqu’au décès de mon père en 2014. J’ai, en effet, pensé que cela serait peut-être ma dernière chance d’avoir un enfant. C’est cette blessure qui fait le plus mal, et que je soigne encore. Je n’y avais pas pensé avant l’avortement…Je ressentais trop l’adrénaline et la peur, trop prise par le temps et les problèmes d’argent. Mais, c’est vrai que j’y ai pensé a posteriori. Et depuis, j’y pense tous les jours. Heureusement, je soigne cette blessure avec un Dieu aimant et miséricordieux à mes côtés. Cela fait toute la différence.

REGINA : Est-ce que vous avez jamais pensé essayer de changer votre vie pour pouvoir élever l’enfant ?

JENNIFER : J’ai pensé, en effet, parler à ma famille, un rapide rêve éveillé que tout le monde se rassemble pour m’aider à élever mon enfant. Mais cette pensée s’est vite heurtée à la réalité. Ils avaient tous leur propre vie, leurs propres responsabilités et leurs propres problèmes. Je ne pouvais pas vraiment compter sur eux ou ne me sentais pas le droit de leur imposer cette charge.

J’ai pensé me débrouiller toute seule, mais cela me faisait peur. J’étais en plein milieu de l’achat d’une petite maison de vacances, comment aurais-je pu avoir les moyens d’avoir un enfant ? Avec tout cela, l’hypothèque est arrivée à échéance. Et je me suis dit,  “Est-ce que ce Dieu me donne les moyens de subvenir aux besoins de mon enfant, est-ce que je devrais le garder ?”  Mais j’ai mis de côté ces pensées, j’ai contracté un nouveau prêt.

Si le père avait été aimant, si la relation n’était pas si instable, j’aurais gardé notre bébé. Il a clairement dit qu’il ne voulait pas de notre enfant. Un soir de semaine, j’ai dû attendre avant le rendez-vous, je l’ai appelé et en larmes je lui ai dit : “Où es-tu ?” “Je suis en train de mourir, là !”

Cela l’a rendu furieux, et il m’a dit que j’ “aurais dû avoir déjà avorté”, et que je le ” harcelais “. Dans une autre relation, où je n’aurais pas été maltraitée, négligée et où je n’aurais pas eu à faire face à de la folie furieuse, je pense que j’aurais gardé mon bébé. C’est parce que j’avais peur, que j’étais harcelée, que je me suis fait avorter.

J’ai entendu Thérèse Bonaparte de Lumine dire alors qu’elle racontait comment elle s’était remise de son avortement, qu’elle  “était abondonnée par les personnes qui avaient voulu qu’elle avorte”.

C’était la même chose pour moi. La personne qui voulait le plus que j’avorte à tout prix, m’a complètment abandonné. Cela ne fait qu’amplifier la peur. Ce qui vous pousse un peu plus à avorter.

 

REGINA : Avez-vous demandé conseil à quelqu’un ?

JENNIFER : J’ai évité tout ami, toute personne ou organisation qui aurait pu me prendre par les sentiments, qui aurait pu me proposer ce que je voulais vraiment : garder mon bébé. J’ai seulement parlé à des gens qui m’aideraient à en finir avec tout ça, ou qui ne me jugerais pas parce que je me faisais avorter.

Une fois, j’ai dû sortir avec ma sœur aînée, qui était mère au foyer. Elle m’a dit, alors que j’étais enceinte et que nous étions dans sa voiture : “Mes bébés sont tous grands ! J’ai le syndrome du nid vide ! ” Je savais que si je lui disais là maintenant, que j’étais enceinte, elle m’aurait proposé de garder mon bébé et de m’aider. Je n’aurais pas pu résister à cette proposition, parce que ça aurait été ce que je voulais vraiment, ne pas me faire avorter, alors, au lieu de ça, je ne lui ai rien dit.

REGINA : Qu’elles l’admettent ou non, la plupart des femmes ayant avorté se sentent coupables. Celles qui se rendent compte qu’elles ont été des victimes, ne comprennent pas pourquoi elles ont choisi les hommes qu’elles ont choisi, et se reprochent leurs  ‘mauvais choix’. Cela peut entraîner un cercle infernal sans fin d’auto-culpabilisation, etc. Les défenseurs de l’avortement court-circuite tout cela d’un revers de main, en disant ‘ça n’a aucune importance, c’est votre droit’… mais cela ne répond pas à la colère, la douleur et la perte.

JENNIFER : J’ai vraiment essayé d’expliquer ma position à un ami pro-avortement. Bien sûr, il ne pouvait pas croire que je n’étais pas ‘du côté du planning familial’.

Je disais : “Je suis désolée, c’est mon expérience personnelle : l’avortement fait vraiment du mal aux femmes”.

Il disait : “Mais, est-ce que tu n’as pas envie de pouvoir choisir de te faire du mal à toi-même ?”

REGINA : Incroyable.

JENNIFER : Le cri de ralliement du mouvement pro-avortement aujourd’hui devrait être : “Nous pouvons nous faire du mal, si nous en avons envie ! ” Je trouve triste et ironique qu’ils aient réussi à convaincre les femmes de vouloir ça pour elles-mêmes.

REGINA : Vous prenez soin de vous, vous êtes en forme, attirante et motivée. Pourquoi, selon vous, êtes vous resté vivre avec un homme qui vous a mis dans cette situation ?

JENNIFER : Désespérée de trouver l’amour. Déni. Déni. Déni. Et une totale confusion quant à ce qui est moral ou pas, normal ou pas. Cela semble banal au moment même où je l’écris…aucune estime de soi, de fausses idées sur ce qui est acceptable dans une relation et pour moi-même. Cette croyance débile aussi que les choses changeraient. Ou que je pourrais gérer ça.

REGINA : Quel effet est-ce l’avortement a eu sur vous ?

JENNIFER : Dans les 24 heures après l’avortement, j’étais claquée. J’avais essayé de rendre les choses faciles pour moi avant l’opération. Je suis allée faire des courses, j’avais de quoi tricoter à portée de main, du thé, simplement de quoi prendre soin de moi.

REGINA : Cela ne vous a pas aidée ?

JENNIFER : Un jour après être rentrée à la maison, la vérité s’est imposée. J’ai pris une écharpe que je tricotais sur le canapé pour passer le temps et Dieu m’a montré le visage de mon fils. Des femmes racontent que cela leur est arrivé ; d’autres non. Pendant les deux ou trois premiers mois, j’étais encore sous le choc et désespérée, et tous les symptômes ne sont pas apparus, ou plutôt sont passés inaperçus.

REGINA : Cela a l’air affreux.

JENNIFER : Quatre jour après mon avortement, c’était mon quarantième anniversaire. Brian m’a proposé de sortir pour mon anniversaire, ce à quoi j’ai répondu : “Je ne veux pas fêter mon anniversaire ! Non, mais ça va pas ?!” Durant de nombreuses années, j’apportais des fleurs à ma mère pour mon anniversaire, reconnaissante qu’elle m’ait donné la vie. Cet anniversaire-là, je me suis torturé l’esprit à me dire que cette femme avait eu la force et le courage de me mettre au monde, alors que moi, j’avais échoué. Cela n’a pas été une période facile.

REGINA : Qu’est-ce que vous avez fait ?

JENNIFER : Je suis enseignante, donc je me suis dit que je devais tenir jusqu’à fin juin. J’ai mis de côté mes symptômes comme je pouvais. Après avoir enseigné le jour, je passais mes nuits et mes weekends, en larmes, roulée en boule sur mon canapé avec mon chien. Et avec Dieu. Je Lui demandais d’être avec moi, et Il m’a aidée à m’en sortir.

Après deux mois, je cherchais désespérément de l’aide. Et quand je dis désespérément, je veux dire vraiment désespérément. J’étais suicidaire, j’avais des idées suicidaires, j’étais dépressive, j’avais peur, j’étais anxieuse, paralysée de désespoir, j’avais des périodes où je passais mon temps à pleurer, rien ne m’intéressais, et pire encore.

REGINA : Et Brian ?

JENNIFER : La relation n’a fait qu’empirer. La plupart du temps, j’essayais de lui pardonner et de me pardonner, ce qui semblait une bonne idée sur le papier, et d’un point de vue spirituel. Mais, je n’étais pas capable de le faire au milieu de Jetoutes les autres choses, et toutes les autres réactions qui allaient avec l’avortement. Ma colère et mon désespoir.

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LA STORIA DI JENNIFER – SECONDA PARTE

(Clicca QUI per leggere la prima parte)

Jennifer (nome di fantasia) è un’insegnante di quarantadue anni che vive a New York. Cattolica dalla nascita, ha però trascorso diversi anni come credente non praticante. Dopo aver subito un aborto psicologicamente traumatico, ha trovato aiuto nella persona del sacerdote di una parrocchia di Brooklyn ed è così tornata in seno alla Chiesa Cattolica.

REGINA: Cosa ti ha portato a chiedere aiuto proprio alla Chiesa Cattolica?

JENNIFER: La disperazione più totale. Mi sono rivolta alla mia parrocchia a marzo, e più precisamente nel giorno del Mercoledì delle Ceneri. E io avevo abortito a gennaio.

Mi confessai: il sacerdote che trovai era molto gentile, e mi suggerì di pregare per il mio figlio tutte le sere della Quaresima. Di chiedere perdono al bambino che avevo abortito affinché lui con l’intercessione mi potesse riavvicinare a Dio. Specificò che non dovevo pregare sentendomi in colpa, ma provando compassione e amore. Seguii il suo consiglio, e mi fu molto d’aiuto.

Tuttavia, non era abbastanza. La disperazione seguita all’aborto, nonostante la si cerchi di minimizzare, è comunque enorme. In estate realizzai che avevo bisogno di un maggiore aiuto. Stavo sprofondando nel rimorso e non potevo più aspettare, per cui viaggiai fino in Pennsylvania, dove raggiunsi il Rachel’s Vineyard[1] più vicino che potessi trovare (NdT: La Pennsylvania confina a sud-ovest con lo Stato di New York).

REGINA: Ti è stato d’aiuto?

JENNIFER: Il posto era tranquillo. E questo era positivo, perché io fondamentalmente ero andata fin lì per sentirmi più vicina a Dio e chiedergli aiuto e perdono per il peccato commesso. Tuttavia, ero anche un po’spaventata perché temevo che lasciando entrare Dio nella mia vita avrei finito per diventare una bigotta.

In ogni caso, il mio periodo di “ritiro spirituale”, unito all’aiuto che ricevetti dagli inservienti del centro mi fece dimenticare molto presto la paura e il timore che potevo aver avuto mentre guidavo in direzione di quel centro in mezzo al nulla dove avrei incontrato degli sconosciuti a cui avrei dovuto raccontare i fatti miei. Ero molto grata dell’aiuto che stavo ricevendo.

Quello che trovai al Rachel’s Vineyard era un gruppo di persone molto compassionevoli e dedite ad aiutare decine di donne nella mia stessa situazione.

E poi, non meno importante, toccai con mano il loro amore verso il prossimo.

REGINA: Come cominciò la tua esperienza?

JENNIFER: La prima notte mi venne dato un mantello da indossare nei momenti di preghiera. Era molto confortevole, e talvolta lo portavo anche nei momenti comunitari. Mi offrii volontaria di parlare della mia esperienza. Quindi ci fecero vedere un primo video, dal quale imparai tantissime cose. Fu molto duro vedere quanto l’aborto fosse devastante e quanto la vita umana fosse preziosa. Realizzai che la mia sofferenza seguita all’aborto era causata proprio dal fatto che avessi distrutto una cosa preziosa come una vita umana. Nei giorni che trascorsi al Rachel’s Vineyard Dio cominciò ad aiutarmi a superare il dramma e a trasformare il mio grave peccato in speranza.

REGINA: Potresti parlarci della tua esperienza, per favore?

JENNIFER: I centri Rachel’s Vineyard si basano sulla meditazione di alcuni versetti della Bibbia riguardanti la vita di Gesù. Si leggono le Scritture, quindi vengono meditate e alla fine c’è un momento di condivisione personale. Le meditazioni erano bellissime. Per me è stato il primo momento in cui ho realizzato della presenza di Gesù Cristi nella mia vita. Ci insegnarono a “guardare negli occhi di Gesù”. Ancora oggi mi commuovo nel ricordare l’amore e la compassione che provai. Un’altra donna presente nel centro mi disse “Li ho visti! Ho visto i miei figli insieme a Gesù!”. Anche io avevo visto i miei. Le meditazioni ci fecero conoscere l’Amore immenso che Dio ha per noi e così potei superare il mio trauma grazie a Gesù. Ora so che i miei figli sono con Lui, non ho più dubbi.

Al centro c’erano altre cinque o sei donne nella mia stessa situazione. Nei momenti comunitari eravamo sedute in cerchio, e ascoltavamo e meditavamo le Letture. Dopodiché una donna raccontò, tra le lacrime, la sua storia. Mi guardai intorno e i miei occhi si fermarono sul sacerdote che stava guidando l’incontro. Era un omone con un bastone in mano. Grosso, dai capelli grigi e anziano, ascoltava la donna con la massima attenzione, seduto sulla sua sedia. Era una montagna. Però nel vederlo potevo sentire la sua carità nei confronti della donna.

Tutti noi eravamo profondamente toccati. I volontari del centro erano lì per ascoltare le storie di alcune perfette sconosciute ed aiutarle a ritrovare Dio. Essi conoscevano Dio abbastanza da poter esercitare la Sua Misericordia con noi. E funzionava. È questo che mi commuove ancora oggi.

Scattai solo una foto nei giorni del ritiro. Rappresenta il viale alberato che conduceva alla casa comunitaria. Tornata a Brooklyn, inviai la foto ad una ragazza con cui avevo stretto amicizia al Rachel’s Vineyard. Lei rispose con un commento: “L’esperienza che mi ha salvato la vita, o meglio, mi ha salvato l’anima.”.

REGINA: Cosa ti ha colpito maggiormente?

JENNIFER: Il Rachel’s Vineyard è il posto in cui, per la prima volta nella mia vita, ho trascorso un’ora in Adorazione. È vero che ho ricevuto un’educazione cattolica, ma non mi era mai capitato e non avevo idea di cosa significasse svolgere l’Adorazione Perpetua. Mi svegliai alle due di notte, per prendere il posto della donna che aveva svolto il turno prima di me.

Ero lì, inginocchiata, da sola con Gesù. E questo è il momento che per me rappresenta la svolta. Sentivo la Pace data dalla Sua Presenza; avevo la consapevolezza di essere davanti a Gesù ma non sono sicura di aver compreso appieno il significato della Sua Presenza. So solo che in quel momento non ero sola.

REGINA: È molto significativo questo!

JENNIFER: In seguito partecipammo ad una cerimonia di chiusura. Invitai anche Brian affinché partecipasse, ma ovviamente non venne. Ci vennero assegnate delle bamboline che rappresentavano metaforicamente i bambini da affidare a Dio, e ognuna di noi ebbe la possibilità di dire qualcosa. Mi sentivo tranquilla e a mio agio. Mentre parlavo tra le lacrime, lamentai il fatto che Brian non fosse alla cerimonia, ma aggiunsi anche che ero sollevata all’idea che il mio bambino ora avesse un Padre che sicuramente lo amava.

Ci dettero la possibilità di scrivere una poesia. Lo feci; e la poesia è la seguente:

Ascolta il mio cuore addolorato

La misura del suo dolore

È la stessa dell’Amore di Dio

Un abbraccio, un bacio

Doloroso ma sereno è il viaggio

Dalla disperazione alla Grazia

Accettare e perdonare

Con l’umiltà posso

Vedere il tuo dolce volto

– Estate 2012 –

L’insieme dei riti, delle discussion di gruppo e delle meditazioni fu per me una vera grazia. Anche il cibo sembrava trasmettermi l’amore degli inservienti del Rachel’s Vineyard.

 

REGINA: Hai ricevuto un’educazione cattolica?

JENNIFER: Sì: ho frequentato il Catechismo per dieci anni, ma per me non ha avuto un gran significato. C’è differenza tra conoscere la religione e praticarla. Era bello, ma non abbastanza attrattivo perché lo seguissi. Inoltre, la società mi inviava tutt’altro tipo di messaggi, che erano tantissimi e in breve hanno avuto la meglio. Parlo della cultura del “sesso, droga e rock’n’roll”, dell’amore libero e disinibito, del femminismo sfrenato. E dell’imperativo del successo. Le donne dovevano avere successo senza gli uomini. Non a caso è stato dopo l’umiliazione che mi sono avvicinata al cristianesimo.

REGINA: Per favore, potresti raccontarci come sei tornata in seno alla Chiesa?

JENNIFER: Avevo frequentato il programma spirituale Al-Anon per sette anni prima di abortire: avevo capito che se avevo queste relazioni così tossiche era colpa mia. I dodici passaggi mi riportarono a Dio, e Dio mi riportò alla Chiesa. Grazie a quel programma spirituale, dopo l’aborto capii che dovevo tornare a Dio. Messa così sembra che io sia tornata alla Chiesa Cattolica solo dopo aver finito di frequentare il gruppo Al-Anon.

In realtà nel periodo in cui abortii già stavo tornando a frequentare la Chiesa, ma fu solo in seguito all’aborto che mi rivolsi ad Essa con una maggiore veemenza.

Abortii il 14 gennaio e mi confessai il 05 marzo, dopo la Messa delle Ceneri. Pure mia sorella era in chiesa; aveva saputo del mio aborto, e mi aiutò a trovare il sacerdote che poi mi confessò. Quest’ultimo mi disse che il mio bambino mi stava facendo riavvicinare a Dio. Aggiunse che ero in peccato mortale, e che chi abortisce è scomunicato dalla Chiesa, ma anche che, dal momento che ero pentita e mi ero confessata, Dio mi avrebbe perdonata. Dunque, il bambino che io avevo assassinato mi stava riportando a Dio. Non è fantastico? Pregai per la sua anima tutte le sere della Quaresima seguente: quella era la mia penitenza, che tuttavia continuo tuttora.

Inoltre continuai ad andare dallo psicologo, ma non era abbastanza. Decisi che mi avrebbe fatto bene parlare ancora con il sacerdote, e presi un appuntamento con lui.

REGINA: Il fatto che andassi dallo psicologo era in qualche modo in conflitto con il tuo ritorno in seno alla Chiesa?

JENNIFER: Quando gli dissi che avrei parlato con il sacerdote, lo psicologo manifestò preoccupazione. Probabilmente temeva che il colloquio mi avrebbe portata a provare dei sensi di colpa. All’incontro successivo mi chiese come fosse andata, e gli spiegai che si sbagliava: il sacerdote, padre Gelfant, parroco di San Findbar a Brooklyn, era stato quanto mai d’aiuto. Fu a quell’incontro che il sacerdote mi suggerì di andare al Rachel’s Vineyard.

Dopo il ritiro al Rachel’s Vineyard, andai anche all’incontro del gruppo Lumina Giornata di preghiera per la guarigione. Al termine, avevo ancora bisogno d’aiuto, per cui cominciai a frequentare un corso della durata di otto settimane presso il consultorio cittadino. Per farlo, una sera alla settimana dovevo guidare da Brooklyn a Manhattan. Per cui potete capire quanto fossi motivata!

Scherzi a parte, il corso fu d’aiuto. Mi spiegarono come convivere con il rimpianto, la rabbia e i sensi di colpa. Quanto appreso al corso, unito alle due precedenti esperienze, mi servì a superare il trauma.

REGINA: Hai avuto una sensazione precisa nel momento in cui ti sei convertita?

JENNIFER: Credo di aver avuto un’esperienza di conversione, ma non penso sia strettamente connessa al mio peccato di aborto. Dio ha atteso il momento giusto per attrarmi a Sé, e questo momento è stato più vicino al periodo in cui mio padre morì, nel 2014, cioè due anni dopo l’avorto.

Certo, un nesso c’è. L’aiuto ricevuto mi ha fatto provare un senso di sollievo, dovuto anche al perdono da me chiesto per me stessa e per Brian. Ho smesso di provare risentimento, e sono tornata a frequentare la Messa domenicale. Ancora stavo con Brian, e la nostra relazione aveva i suoi alti e bassi. Ero ancora chiusa nei suoi confronti.

Nell’estate 2013 cominciai a recitare la novena a San Giuda Taddeo per chiedergli aiuto nella mia relazione amorosa. Il terzo giorno della novena, Brian mi lasciò e così potei trovare più tempo da dedicare a me e alla mia famiglia. Fu così che scoprii che mio padre aveva un cancro. Nel periodo della sua malattia, mi affidai a Gesù e a Dio: andavo in chiesa tutti i giorni e pregavo per l’anima del mio figlio e per mio padre.

E in quel periodo Dio mi fece superare completamente il trauma. Si avvalse della morte di mio padre per permettermi di affrontare tutte le mie paure. Mesi dopo la morte di mio padre, ripercorsi quella che era stata la mia storia negli ultimi anni e finalmente riuscii a vedere il disegno divino su di me.

 

REGINA: Cosa successe?

JENNIFER: In quel momento contattai Theresa Bonaparte del gruppo Lumina, e la selezionai perché era abbastanza vicina a me, e la conoscevo avendo lavorato con lei. D’altronde, non conoscevo altre persone cui rivolgermi. Mi approcciai a lei spiegandole che l’esperienza vissuta mi aveva sconvolto al punto che non sapevo cosa fare.

In quel periodo, mi vedevo con un altro uomo e lui si era appena trasferito a casa mia. Theresa mi fu molto d’aiuto e mi segnalò un sacerdote di Brooklyn, che ora è il mio direttore spirituale. Sono consapevole che il mio cammino sia solo all’inizio.

REGINA: Cosa vuoi dire?

JENNIFER: A ottobre 2015 ho chiesto al mio attuale fidanzato di andare via da casa mia: è peccato convivere all’infuori del matrimonio. Proprio in quel periodo avevo cominciato a capire il male del sesso libero, nonostante esso sia presentato come una cosa positiva. Ora sono ben consapevole della sacralità del sesso, e del fatto che io sono una creatura di Dio e non devo strumentalizzare il mio corpo. Sto imparando a rispettare la Vita, compresa la mia. Gesù si sta rivelando a me ogniqualvolta sono disposta ad ascoltarLo. Lo prendo molto sul serio. Temo costantemente di deviare dalla Retta Via.

REGINA: Cosa diresti ad una donna che in questo momento è sul punto di abortire?

JENNIFER: Gli effetti conseguenti all’aborto mi hanno distrutta. Quasi uccisa. Mi sono pentita amaramente, ed ho passato mesi e mesi a piangere, con il desiderio fortissimo di tornare indietro e di riportare in vita il mio bambino. Ero ingenua, e ho sbagliato: ora sono pienamente consapevole della gravità del mio peccato.

[1] I Rachel’s Vineyard (letteralmente Vigna di Rachele) sono centri molto diffusi negli USA in cui le donne che hanno abortito possono ritirarsi nei fine settimana per meditare sulla scelta fatta e chiedere perdono a Dio. Prendono il nome dal personaggio biblico di Rachele.